En este primer boceto de una de las obras más importantes y conocidas de Mengs, no figura aún el tema que acabaría representando la bóveda: la Alegoría de la Historia, sino que aparece una figura sedente, posiblemente el Papa, dentro de una escena rectangular rodeado de otras figuras; sobre ella hay un escudo de armas papal correspondiente a Clemente XIV Ganganelli flanqueado por niños.
La pintura final de la bóveda es similar a este esbozo, si bien, el dibujo de la Real Biblioteca muestra, según Sancho, una composición “algo más convencional, deudora de la tradición glorificatoria de los SXVII y SXVIII” y en él no hay rastro todavía de las esfinges, los leones y los ídolos egipcios característicos del fresco.
El dibujo prestado forma parte de la Colección de dibujos del Rey nuestro señor don Fernando VII, Q.D.G., repartida en tres volúmenes reunidos en 1831 que incluyen 224 dibujos originales de diversos artistas además de Mengs: Luca Giordano, Francesco Barbieri, Alonso Cano, Claudio Coello, Francisco Herrera, Giuseppe Leonardo, Francisco Riblata, Franceso Guiardi, Giambattista Tiepolo, Bayeu, Camarón y Boronat. Además de obras del entorno de Goya, Maella, Zacarías González Velázquez…
La Roma panorámica de Vasi: el gran Prospetto
Si el dibujo de Mengs estaba destinado a decorar uno de los espacios más emblemáticos de Roma, la obra de Giuseppe Vasi ofrece una panorámica total de la ciudad. El grabador siciliano se especializó en realizar estampas de vistas de monumentos que encontraron un mercado floreciente entre arquitectos, artistas, eruditos y viajeros del Grand Tour. Su obra más conocida fue el Prospetto dell’alma Città di Roma visto dal Monte Gianicolo Esotto realizado en 1765. Esta vista, espectacular por el detalle con el que aparece la ciudad del Tíber, es una de las más representativas de la Real Biblioteca, donde se exhibe en su pasillo de entrada.
Lo primero que sorprende al ver el grabado de Roma de Vasi es su tamaño. Está realizado en doce planchas de cobre de grandes dimensiones, cuyo montaje encolado supera los 2,5 metros de ancho y 1 metro de alto. Es la obra más importante del grabador y un verdadero alarde técnico para su época; aunque fue publicada en 1765, comenzó a trabajar en ella en 1740.
La metodología empleada también fue novedosa. En este tiempo aún no se había inventado la cromolitografía para reproducir imágenes a color; lo habitual era estampar en blanco y negro e iluminar después con acuarela. Sin embargo, en este mapa el negro no aparece, algunas zonas están estampadas en azul, otras en marrón, y hay áreas intermedias donde ambos colores se superponen. Los colores adicionales, como el rojo de los tejados, se aplicaron con un toque de aguada.