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El Diccionario chino y español manuscrito de la Real Biblioteca de Palacio

 

Un tesoro asiático desempolvado

La Real Biblioteca de Palacio está llena de pequeños tesoros escondidos, siempre esperando a ser redescubiertos. Este es el caso de la obra de la que hablaremos hoy: el Diccionario chino y español [signatura: II/2605], obra recientemente digitalizada y disponible en acceso abierto en nuestra Real Biblioteca Digital

Este manuscrito se muestra en el marco del Nuevo Año Chino del Caballo de Fuego, que se celebra desde el 17 de febrero hasta el 3 de marzo, para lo que se ha preparado toda una batería de actividades, tanto en Madrid como en otros puntos de la geografía nacional. Estas actividades abiertas a todos animan a la búsqueda de vínculos y entendimiento entre tradiciones culturales tan diversas como la china y española; pero estas relaciones, comerciales, evangelizadoras y diplomáticas, comenzaron siglos atrás.

En estos años marcados por los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 y Beijing 2022, el furor por el sushi japonés o la gran ola coreana (= ‘hallyu’) con sus imparables K-pop y K-dramas, sumado al auge del aprendizaje de lenguas asiáticas, queremos mostrar uno de esos nuestros más preciados manuscritos relacionados con la cultura china y española que custodiamos en esta biblioteca: el Diccionario chino y español.

Encuadernado en precioso tafilete rojo, cuenta con varias ruedas doradas formando encuadramientos en las cubiertas. Su lomera lisa también muestra entrenervios cuajados de diversos motivos dorados y sus hojas de guarda son en seda brocada, junto con cantos y cortes dorados. Gracias a la presencia del exlibris del rey Fernando VII, se puede estimar que el presente manuscrito ya se encontraba en la Real Biblioteca por entonces. 

El Diccionario chino y español: contexto histórico

La obra Diccionario chino y español es un ejemplar manuscrito en fino papel de arroz con 317 hojas en tamaño aproximado de folio, en torno a 29 cm. Tiene varias partes, la primera de ellas datada en 1728 y la segunda en 1744 . En las hojas de guarda previas al comienzo de la obra observamos una breve anotación manuscrita relevante: “este vocabulario es de la Misión de los Padres franciscanos españoles”. Este dato, junto con las fechas, nos acota el contexto de persecución en el que este valiosísimo diccionario fue compilado a mano. Según se puede estimar, nos situamos en la Provincia de San Gregorio de Filipinas, circunscripción desde donde los misioneros franciscanos españoles evangelizaban y cuidaban a poblaciones chinas desde 1694 (A partir de 1565, Filipinas representó una base estable para el desarrollo de la evangelización en otros países asiáticos).

Estos trabajos lingüísticos eran de suma importancia para entender una nueva población y cultura, además de poder así compartir la fe cristiana y sus valores.

Hasta hace poco se pensaba que la religión cristiana había llegado por primera vez, según los documentos, al territorio chino en torno al año 635 d.C., durante la dinastía Tang. Sin embargo, investigaciones más recientes, como la llevada a cabo en 1981 por dos obispos locales y un sacerdote (P. Martin Yen) sobre los bajorrelieves de Kong Wang Shan (Shandong, China), plantean una hipótesis reveladora. Según la investigación de las 107 figuras de Kong Wang Shan, datadas en los años 69-71 d.C., el cristianismo habría llegado a China con el apóstol Santo Tomás, lo que se recoge en los anales de la dinastía Han. Dichos clérigos, al querer publicar sus resultados fueron condenados a 30 años de trabajos forzados, no sin antes conseguir trasladar las conclusiones al investigador francés Pierre Perrier1. Esta investigación tan dificultosa ha tenido también eco gracias al sacerdote Francisco José López Sáez, del equipo de Pierre Perrier, profesor universitario en Comillas y San Dámaso, a través de su ponencia La misión del Apóstol Tomás en China: los bajo-relieves de Kong Wang Shan, 2018. 

La historia del cristianismo en China ha fluctuado entre periodos de cierta calma y persecuciones masivas, donde el papel de la mujer era extraordinariamente relevante. Conocidas como las ‘madres de la memoria’, aprendían de memoria todo lo que les enseñaba Santo Tomás y su diácono para transmitirlo a la comunidad, actuando como su mismo núcleo. ¿Qué sucedió para que se desconocieran estas primeras comunidades cristianas? En boca de López Sáez: 

 

“El hermanastro del emperador [que se había convertido al cristianismo] fue enseguida martirizado por los mandarines. El cristianismo muy pronto dejó de existir oficialmente pero se mantuvo gracias a las mujeres, en las casas, a través del boca a oreja, del tú a tú.”

 

Todo este contexto histórico nos ayuda a situarnos de vuelta en nuestro ejemplar, fechada su primera parte en 1728, cuando ya había comenzado una nueva persecución, cierre de iglesias y expulsión de misioneros.

El autor: Fray Miguel Roca

El franciscano misionero español Miguel Roca es reconocido como uno de los misioneros más relevantes en cuanto a su recopilación de la lengua china según afirma García-Tapia Bello (2009 : 74)2

“Hubo muchos misioneros que escribieron gramáticas y diccionarios chino-español, para su propio uso como el de Miguel Roca que además lleva un apéndice sobre romanización.”. 

 

Cano Borrego también estima que 

“el [diccionario] de Miguel Roca posiblemente fue escrito para su propio uso .”3 

 

Otros detalles nos los aporta Torres Trimállez (2018) explicando que 

“cuando [Diego de San José] llegó a China, el comisario de la misión era el padre Miguel Roca, que a su llegada distribuyó a cada uno de los recién llegados en las distintas casas franciscanas de Cantón”.4

 

Gracias a las anotaciones manuscritas en la parte de la cronología (h. 310r-310v), el propio autor nos dice que llegó a China en 1696 y que estuvo allí al menos hasta 1744, aunque en la obra del Conde de Viñaza, citando el manuscrito de Miggenes, se indican algunas claves finales:

“Pater Michael Roca; varón en nuestros tiempos incomparable con ninguno. Vivió sesenta y dos años entre los chinos anunciando a Cristo, por lo cual sufrió varios trabajos y el exilio. Finalmente, en el año 1757, a los 96 años de edad y en el 62º de su misión en China, se unió a la vida eterna en Machai [Macao]” (Miggenes , s. f., citado en Viñaza , 1892 : 126)5

Todos estos datos nos ayudan a tener una imagen más compacta del artífice de esta obra.

Estructura del diccionario manuscrito

Primera parte: vocabulario

Este volumen manuscrito se divide en dos secciones: por una parte, un diccionario a dos columnas que alcanza hasta la hoja 268r

  •  con caracteres chinos denominados hanzi 汉字
  • el significado en español
  • la romanización de los caracteres, lo que conocemos desde 1950 como el pinyin 拼音, que indican la pronunciación y el tono. 

    Se puede apreciar en la imagen siguiente que las entradas del diccionario están situadas en dos columnas, separadas gracias al uso de tinta roja ya apenas visible. Además, parece que hubo un par de sustos por derramar tinta, como podemos observar en las hojas 62v-63r y 95v-96r

El vocabulario está ordenado siguiendo el pinyin, es decir, la forma romanizada del carácter, que aparece en línea aparte, bajo el que se encuentra el listado de voces con los distintos tonos de cada uno. En la siguiente imagen vemos un claro ejemplo de los tonos y la ordenación presente en el diccionario, en este caso con la partícula "ma", cuya fonética, grafía y significado cambian. 

mā — primer tono (alto y sostenido) — “mamá” (妈)
má — segundo tono (ascendente) — “cáñamo” (麻)
mǎ — tercer tono (descendente‑ascendente) — “caballo” (马)
mà — cuarto tono (descendente y fuerte) — “regañar” (骂)
ma — tono neutro — partícula modal (吗)

Al final de la primera parte se encuentra un breve texto donde el autor, Miguel Roca, explica la estructura de la lengua china, incidiendo en su forma de componerse para formar palabras. En la actualidad, esto se denomina “radicales”, a los que Miguel Roca parece referirse como ‘quíng ý’. Los radicales chinos (bùshǒu, 部首) son los 214 componentes fundamentales que desglosan y clasifican los caracteres, indicando generalmente su significado semántico o área temática. Actúan como bloques de construcción, situándose frecuentemente a la izquierda, arriba o abajo del carácter (por ejemplo, 亻para humanos, 氵para agua, 木 para madera/árboles).

Se aprecia una particularidad respecto a este manuscrito puesto que fue guillotinado para ser encuadernado, tanto el corte superior como el lateral, pero se pueden vislumbrar trazos o anotaciones de las que sólo queda un pequeño rastro, posiblemente con alguna información de relevancia, especialmente en la segunda parte, el Suplemento. Además, en las hojas 5v, 6v, 8v, 16v, 20v y 25v existen breves anotaciones que ayudan a moverse por algunas de las secciones del Diccionario

Segunda parte: Suplemento

Al finalizar el vocabulario, se añade un Suplemento sobre la pronunciación de las vozes contenidas en esta obra (h. 270v). Esto no es de extrañar por la dificultad fonética de la lengua china, con 4 tonos distintos, más uno neutro, para una misma ‘sílaba’ y, por tanto, cinco palabras totalmente diferentes según su pronunciación

A semejanza de un diccionario actual, se encuentran también algunas secciones lingüísticas relevantes como un listado de antónimos (h. 307r-307v; 310 y 311) interrumpido por otras dos secciones: un listado de nombres colectivos numerales (h. 308r-308v) y uno apartado referido a expresiones temporales, que incluye una cronología con apuntes personales del autor (h. 309r-309v): 

En el apartado de las expresiones temporales se observan algunos detalles reseñables:

En la imagen del listado cronológico, que se extiende desde el año 1684 al 1744, aparecen los años según el calendario católico y el número del reinado del emperador regente. Cada vez que muere un emperador, se produce un cambio de nombre y el numeral.

Junto a ello hay una sección superior con 12 caracteres y unas anotaciones inferiores que nos dan una pista: son los caracteres usados para expresar las horas del día. Sin embargo, esto podría chocar con cómo se expresa el horario en el chino mandarín actual que sigue la estructura [Momento del día] + número + 点 (diǎn - hora) + número + 分 (fēn - minuto). Sin embargo, lo que nos encontramos en el manuscrito es el sistema tradicional de medición del tiempo que se basa en la división del día en 12 periodos de dos horas (时辰, shí chén) siendo el origen 12 animales del zodiaco. Por ejemplo la hora del Caballo 午 (Wǔ), 7º carácter chino, indica 11:00 – 13:00 (Mediodía) y así con el resto del horario. 

Cada shí chén (esto es, cada periodo de dos horas) se subdividía en dos partes: la primera hora se llamaba chū (初l) y la segunda zhèng (正). Aunque este sistema era el estándar en tiempos de la dinastía Qing, ya en el siglo XVIII empezó a existir un gran interés por los relojes mecánicos occidentales, conocidos como zimingzhong (自鸣钟, "campanas que suenan por sí mismas") y así la corte se adaptó a una medición de 24 horas mientras que la población seguía midiendo el tiempo en shí chén.

Cada shí chén dura dos horas modernas. Se puede apreciar como coincide con la siguiente imagen. 

  • 子 (Zǐ) - Hora de la Rata: 23:00 – 01:00 
  • 丑 (Chǒu) - Hora del Buey: 01:00 – 03:00 
  • 寅 (Yín) - Hora del Tigre: 03:00 – 05:00 
  • 卯 (Mǎo) - Hora del Conejo: 05:00 – 07:00 
  • 辰 (Chén) - Hora del Dragón: 07:00 – 09:00 
  • 巳 (Sì) - Hora de la Serpiente: 09:00 – 11:00 
  • 午 (Wǔ) - Hora del Caballo: 11:00 – 13:00
  • 未 (Wèi) - Hora de la Cabra: 13:00 – 15:00 
  • 申 (Shēn) - Hora del Mono: 15:00 – 17:00 
  • 酉 (Yǒu) - Hora del Gallo: 17:00 – 19:00 
  • 戌 (Xū) - Hora del Perro: 19:00 – 21:00 
  • 亥 (Hài) - Hora del Cerdo: 21:00 – 23:
     

Asimismo, es capital mostrar las anotaciones de Fr. Miguel Roca en la cronología, que de manera telegráfica, aportan información muy valiosa de algunos de los hechos acontecidos en aquellos años:

Se observa que la cronología se extiende hasta el año 1744, dato que permite valorar el tiempo y esfuerzo de Fr. Miguel Roca, además de las vicisitudes y persecuciones vividas, para poder compilar este cuidado y magníficamente conservado diccionario manuscrito que llega hasta nuestros días

Ahora sólo queda practicar caligrafía, comerse unos 饺子(jiaozi) o unos 年糕 (nian gaos) y exclamar:

 


                                                         新年快乐!    (Xīnnián kuàilè!)

 

                                                                ¡Feliz Año Nuevo!

 

1 Perrier, P. (2012). Kong Wang Shan: L’apôtre Thomas et le prince Ying. L’évangélisation de la Chine de 64 à 87. Éditions du Jubilé.

2 García-Tapia Bello, J. L. (2009). Presencia (y ausencia) española en China hasta 1973. Boletín Económico de ICE, nº 2972, 69–93. Recuperado a partir de https://revistasice.com/index.php/BICE/article/view/4783

3 Cano Borrego, P. D. (2016). Sangleyes: los residentes chinos en las Filipinas españolas. Revista de la Inquisición. Intolerancia y Derechos Humanos, (20), 213–242. Recuperado a partir de Dialnet-Sangleyes-5788783.pdf

4 Torres Trimállez, M. (2018). Misioneros franciscanos y redes locales en Oriente: visiones, identidades y estrategias de evangelización. Nuevo Mundo – Mundos Nuevos, (18). DOI: https://doi.org/10.4000/nuevomundo.73095

5 Miggenes, F. (s. f.). Relación latina de las misiones de China [Manuscrito no publicado].

6 Conde de la Viñaza. (1892). Escritos de los portugueses y castellanos referentes a las lenguas de China y el Japón: Estudio bibliográfico. M. Gomes. Recuperado a partir de https://zaguan.unizar.es/record/96907?ln=es