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Islas Baleares: Destino regio

Recuerdos y bellezas de España: obra destinada para dar a conocer sus monumentos, antigüedades, paysages etc: Mallorca / en láminas dibujadas del natural y litografiadas por F.L. Parcerisa; acompañadas con texto por P. Piferrer.  (Signatura INF. 4654)

Recuerdos y bellezas de España: obra destinada para dar a conocer sus monumentos, antigüedades, paysages etc: Mallorca / en láminas dibujadas del natural y litografiadas por F.L. Parcerisa; acompañadas con texto por P. Piferrer.  (Signatura INF. 4654).

 

En estos meses estivales todos fantaseamos con un breve (o prolongado) descanso que nos permita olvidarnos de la rutina y disfrutar de lugares nuevos. Elegimos un destino, preparamos nuestras maletas y, como si de una pequeña comitiva se tratase, partimos. Sin embargo, los ciudadanos no son los únicos que se embarcan en viajes. En este artículo veremos una pequeña variedad de los ejemplares pertenecientes a la Real Biblioteca donde se nos muestran algunos de los soberanos que han visitado, bien por placer o por deber, los territorios de las Islas Baleares. 

  • Reyes de Sicilia e infantes de Aragón (Martín I, el Humano, Rey de Aragón) (1392)

 

Martín I, rey de Aragón  Los retratos de los Reyes de España / por F. J. Sánchez Cantón; con la colaboración de José Pita Andrade; Prólogo del Duque de Alba. (Signatura PAS/4094).

Martín I, rey de Aragón

Los retratos de los Reyes de España / por F. J. Sánchez Cantón; con la colaboración de José Pita Andrade; Prólogo del Duque de Alba. (Signatura PAS/4094).

 

Uno de los primeros viajes que encontramos en nuestro ejemplar Viajes reales a la Isla de Mallorca : Notas tomadas a vuela pluma con motivo de la visita de S.M. el Rey D. Alfonso XIII (q.D.g.) a esta isla (Signatura: INF/5250) es el de los reyes de Sicilia e infantes de Aragón, el 20 de febrero de 1392, cuando la princesa de Sicilia pasa brevemente por las Baleares junto a su esposo D. Martín, de camino a su reino, estando acompañada por su suegro el infante de Aragón y duque de Cervera y Montblanch, quien tiempo después ceñiría la corona real siendo conocido como Martin I, el Humano.
Según las fuentes, permanecieron en estos territorios unos dos días acompañados de muchos caballeros, pero se ignoran los festejos u obsequios que pudiesen recibir, para después poner rumbo a la isla de Menorca.
 

  • El Rey Don Juan I de Aragón y la Reina Violante (1395)

 

Juan I, rey de Aragón  Los retratos de los Reyes de España / por F. J. Sánchez Cantón; con la colaboración de José Pita Andrade; Prólogo del Duque de Alba. (Signatura PAS/4094).
Juan I, rey de Aragón

Los retratos de los Reyes de España / por F. J. Sánchez Cantón; con la colaboración de José Pita Andrade; Prólogo del Duque de Alba. (Signatura PAS/4094).

 

Hijo de Pedro IV el Ceremonioso, el rey D. Juan I arribó en Sóller en 1395, dirigiéndose después al Castillo de Bellver donde permaneció una semana, entrando solemnemente en la ciudad el día 28 de agosto, siendo ésta previamente anunciada. José Mª Quadrado, historiador célebre, nos dice: 


“Nunca había visto Mallorca, una tan brillante comitiva como la de la reina Violante y de su hija y de la infanta hermana del rey, y una muchedumbre tal de barones y damas y caballeros y doncellas y pages, que formaban la espléndida corte del amador de gentileza. Lucidas fueron y singulares las fiestas durante cuatro días contínuos, en que ostentaron sus danzas todos los gremios y clases, y al quinto día celebraron solemnes justas los jurados, vistiendo á treinta personas de tela de oro y terciopelo partido con paño azul de Florencia...”. 


Después de estos festejos, el monarca y su familia se retiraron al Castillo de Bellver durante varios meses más, siendo éste su emplazamiento de sus diversiones y entretenimientos. 
 

  • Emperador Carlos V (1525 / 1541)

 

En la obra ya mencionada Viajes reales a la Isla de Mallorca: Notas tomadas a vuela pluma con motivo de la visita de S.M. el Rey D. Alfonso XIII (q.D.g.) a esta isla, de Pedro Sampol y Ripoll (1904), se nos informa igualmente de una de las visitas regias más importantes que han recibido estas islas: el Emperador Carlos V. 

Este primer viaje que acometió Carlos V al territorio balear quizás no fue un viaje de placer, pero hemos querido mencionarlo por su singularidad: en junio de 1525 la escuadra al mando del emperador fondea en Alcudia con el objetivo de castigar los delitos del pirata Barbarroja. Para ello, se hospedó en casa de Jerónimo Moragues, presbítero, partiendo enseguida hacia Túnez. 
 

Años más tarde, Carlos V visitó las islas por segunda vez. Extraordinario testimonio de ello lo encontramos en Llibre de la benaventurada vinguda de’l Emperador y Rey don Carlos en la sua ciutat de Mallorques y del recebiment que li fonch fet. Juntament ab lo que mes sucehi fins dia que parti de aquella per la conquesta de Alger. Esta obra se considera un impreso raro. Fue redactada, en catalán, por el notario Juan Odón Gomis e impresa por primera vez en Palma en 1542 gracias a Fernando de Cansoles y Villaroel, natural de Amusco (Palencia), que residía en Mallorca desde 1540. Se evitó su pérdida gracias a que el Conde de Ayamans entregó un ejemplar a Álvaro Campaner y Fuertes para que se publicara en el Cronicon Mayoricense. Hoy en día, sólo se conocen dos ejemplares completos de esta obra. La Real Biblioteca posee un facsímil (Signatura: XVII/2503) de la mencionada obra, impreso en los talleres de Mossén Alcover de Palma de Mallorca (1972).

En este facsímil se nos informa de la antelación con que los isleños conocieron la llegada del Emperador y la preparación de todo el avituallamiento y decoración dignas de tal circunstancia. Se ordenó que las villas se aprovisionaran de harina y carne, para proveer a la armada. Se construyeron un puente y varios arcos triunfales, acometiéndose también reformas en la ciudad para ofrecer una mejor imagen al emperador. Así, finalmente el 13 de octubre llegó Carlos V y pisó tierra. Tan entusiasmado se mostró con la acogida que, según las fuentes, comentó “que había hallado un pueblo no conocido y un Reyno escondido”, aunque se abstuvo de ciertos privilegios por respetar el duelo de su amada difunta esposa, Isabel de Portugal. Durante su estancia, tuvo ocasión de participar en varias celebraciones religiosas y también algunas audiencias sobre asuntos públicos para partir el día 18 hacia Argel. De todo ello también nos habla la obra moderna Un reino escondido: Mallorca, de Carlos V a Felipe II de Ernest Belenguer Cebrià (Signatura: Arm-19/486).   

  • “REYES” DEL JAPÓN - EMBAJADA TENSHÔ (1582-1589)

 

Volviendo al estudio realizado por Pedro Sampol y Ripoll, debemos mencionar que el territorio balear tuvo otra visita singular: la Embajada Tenshô (1582-1589) por la que una nave llegaba al puerto de Alcudia el 18 de febrero de 1585 conduciendo 


“á dos Reyes del Japón y otros Príncipes que iban á Roma, á prestar obediencia en nombre de toda la isla á la Santa Sede.  En atención á que pasaban á Italia con una nave del Rey de España […] se resolvió […] que se les obsequiara con un regalo cuyo valor no exediera de cien escudos, conviniendo también que pasaran á visitarles á la fidelísima Alcudia dos Jurados con dos ó cuatro caballeros.” 
 

 

La investigación posterior ha comprobado que esta embajada, compuesta por Ito Mancio, Chijiwa Miguel, Nakaura Julian y Hara Martino, representaba los clanes cristianos de Omura, Otomo y Arima en Kyushu, y no eran reyes ni príncipes como se había pensado. Esta delegación tuvo una extraordinaria influencia religiosa y social, debido a que las noticias de esta delegación tan exótica se extendieron por todo el continente europeo, y tanto el arte japonés como el europeo se vio influenciado por el otro. Otro hito resultante de este viaje fue la introducción de la imprenta y su tecnología en Japón, aunque, debido al clima de hostilidades, especialmente frente a lo foráneo, este nuevo conocimiento no gozó de popularidad. Conocemos esta información consultando la obra resultante de la exposición celebrada en el Sendai City Museum, en 1995, con el título The world and Japan: Tensho and Keicho missions to Europe 16th-17th centuries, con textos en japonés e inglés (Signatura: 061.43/WOR). Para ampliar más información sobre las relaciones de España con Japón se puede consultar: Primitivas relaciones de España con el Japón (Signatura: Caj. Foll4-212(21)). 
 

  • ISABEL II (1860)

 

Sin duda, una de las visitas regias más recordadas en el territorio balear fue la de la reina Isabel II y su familia en 1860. Antonio Flores, cronista del viaje, junto a los detalles que nos amplía Pedro Sampol y Ripoll, nos permiten asomarnos a lo que aconteció. Arribando en la medianoche junto a D. Francisco de Asís y las infantas, se decidió desembarcar en la falúa Real al día siguiente (12 de septiembre de 1860) aunque, según comenta Antonio Flores, todos los congregados en los buques estaban impacientes por conocer a las gentes de las islas de las que decían que “…habíamos oído contar maravillas por la dulzura de su carácter, la pureza de sus costumbres y la lealtad de sus sentimientos.”


Según desembarcaron se inició la comitiva regia por la Palma, tachonada de arcos efímeros, cruzando la plaza del Borne, la del Mercado y la Rambla, engalanadas con paños de terciopelo y seda, para continuar por la calle Olmos y la Platería hasta ser recibidos por el clero de la Catedral para asistir a misa mayor. Tuvo la reina también ocasión de visitar varios conventos de religiosas, algunos establecimientos de beneficencia e hizo parada en la casa de Expósitos y la Lonja. Además de poner la primera piedra del monumento que recordaría su visita, pudo disfrutar de la función, en el Teatro Principal, de La Campana de la Almudayna
 

A todos estos festejos le acompañaron ofrendas presentadas por campesinos, un concierto en la bahía con serenata y fuegos artificiales, la visita a Sóller o las excursiones a Raixa, Alfabia y las Cuevas de Artá. Antes de dirigirse hacia Cataluña, pudo hacer una breve visita a la isla de Menorca, dirigiéndose primero a Ciudadela, cuyos habitantes habían marchado a Mahón pensando que desembarcarían directamente allí. Así, se dio la graciosa situación de que la comitiva regia se encontró con apenas un puñado de los lugareños y autoridades que no habían podido desplazarse, sin ningún tipo de preparación u ornato, pero con mucha alegría por la sorpresiva visita sobrevenida. Por tierra, alcanzaron Mahón donde se continuaron los festejos.

 

  • ALFONSO XII (1877)

 

Encuadernado en magnífica piel de Rusia con cabezadas doradas, la obra Recuerdo del viaje de D. Alfonso XIII á la isla de Mallorca: Colección de lo publicado en el periódico La Almudaina con motivo de dicha visita, de 1904, nos habla, no sólo de la visita de S. M. Alfonso XIII, sino que también, a modo de preámbulo, presenta las visitas de S.S. M.M. Isabel II y Alfonso XII. Conozcamos algo más de esta visita regia.

Parece ser que la visita de Alfonso XII fue “menos aparatosa, menos preparada y anunciada” que la de Isabel II, su madre. El 2 de marzo se publicó el programa de los festejos, tomando como modelo las estancias de Carlos V e Isabel II, saliendo el rey de Rosas para Menorca y de ahí a Palma. La escuadra real fue avistada desde Portopí, siendo bienvenida por el vapor de guerra Alerta y siguiéndose una serie de salvas a modo de saludo. Tras pisar tierra, el soberano fue conducido por los arcos triunfales en calles llenas de edificios engalanados que marcaban el cortejo a Santo Domingo para la adoración del Lignum Crucis, siendo recibido por el Obispo y adentrándose en la Catedral (bajo palio). Después del Te Deum y la visita a las reliquias custodiadas en el templo, se llevó a cabo una recepción oficial en el Palacio de la Almudaina a mediodía. 

 

Esa misma tarde visitó el Castillo de Bellver para asistir por la noche a dos funciones: del Circo Ecuestre y del Teatro Principal. Al día siguiente, además de la visita al cuartel del Carmen y el convento de Santa Magdalena, volvió a la Catedral para visitar la sepultura de Jaime II de Mallorca continuando con una excursión en tren regio por Inca y Binisalem. Por la tarde asistió al banquete en palacio con acompañantes y autoridades locales.


Todas las gentes de las islas intentaron acercarse al monarca y mostrarle sus oficios y destrezas, participando de ello los periódicos, cargados de odas y liras, estando también acompañados de composiciones poéticas como podemos disfrutar en el ejemplar en terciopelo violeta de la Real Biblioteca titulado Al Rey Alfonso XII de España en su visita á la isla de Menorca, 1877, (Signatura: I-I-103). Incluso la localidad de Portinaix, en Ibiza, renombró el lugar como Portinaix del Rey y preparó una documentación especial para ello (SIGN: II/4606(25)).
 

  • ISABEL AMALIA EUGENIA, EMPERATRIZ DE AUSTRIA (“SISSI”) (1892 / 1893) 

 

La emperatriz de Austria, Isabel Amalia Eugenia, también conocida como Sissi, se paseó por Mallorca en dos ocasiones. (SIG: INF. 5250). Ambas visitas fueron de incógnito, por lo que no se le rindieron los honores que hubiera correspondido, pero la emperatriz aprovechó, en su primera ocasión en la isla, para acudir a la catedral, donde oró ante el altar mayor y adoró las reliquias allí custodiadas. En el carruaje del Marqués de la Romana visitó rápidamente otros edificios hasta llegar al Castillo de Bellver, para después volver a su buque y partir hacia Triestre. 


El 18 de diciembre de 1892 arribó en Palma una segunda vez en el yate imperial austriaco Miramar para en los días posteriores visitar Sóller y Alfábia. En la fonda de Pastor pudo disfrutar de un buen chocolate y, frente a El Port, acompañó un baile “al estilo del país” para salir de madrugada y visitar las Cuevas de Artá. Como recuerdo de aquellos días, en el Oratorio de la finca Miramar se conserva una virgen de alabastro con una inscripción como recordatorio de la visita regia. 
 

  • ALFONSO XIII (1904)

 

El último monarca que mencionaremos será Alfonso XIII. La Real Biblioteca cuenta con un ejemplar que compila los artículos que el periódico La Almudaina publicó sobre la visita regia en 1904, obsequiado y firmado por los editores de este para S. M. Esta información se pudo detallar gracias a la Real Sociedad Colombófila, con su servicio de palomas mensajeras.

En el mencionado ejemplar se muestra en el primer tercio de sus páginas un relato conciso de las visitas regias al territorio balear desde Carlos V. Después, La Almudaina inicia su crónica del viaje en toda su extensión. 


Según se calcula, más de 5.000 personas acudieron por tren, y sumándose a todas las diligencias, carruajes, etc se estima que sólo de la isla se contaban en 25.000 a 30.000. Además, diferentes barcos acercaron a moradores de Mahón y Barcelona para la ocasión. El yate real tuvo a bien pasar entre las islas Conejera y Cabrera, para después fondear en Palma y desembarcar en el Real Club de Regatas desde la Falúa Real. El monarca contó con la compañía de D. Antonio Maura, presidente del consejo de ministros, quien, por ser mallorquín, pudo ejercer de guía. 


Una novedad de la visita, dado el avance de los tiempos, fue el uso masivo de la electricidad como adorno, acompañando a los terciopelos, damascos, arcos, flores y trofeos militares. 
 

Después del acostumbrado Te Deum, la visita a las reliquias y a la Casa de Beneficencia, se llevaron a cabo numerosas y diversas actividades, como la visita a la Capitanía General, el Palacio de la Almudaina y el Castillo de Bellver con sus respectivas recepciones o la visita regia a establecimientos empresariales, como la fábrica de alfombras de Juan Vidal. No faltó tampoco una excursión a las bellas cuevas de Artá, el recorrido por Alcudia, la parada en Pollensa, para finalmente arribar en la isla de Ibiza. 

Vemos cómo el territorio balear ha resultado ser un enclave especial para diferentes soberanos hasta el día de hoy gracias a éstos y otros ejemplares presentes en la Real Biblioteca del Palacio Real de Madrid.

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