SIGLO XIX. REVOLUCIÓN DE SEPTIEMBRE DE 1868. - REINADO DE DON AMADEO I DE SABOYA.- GOBIERNOS QUE SE SUCEDEN HASTA LA RESTAURACIÓN DE LA MONARQUÍA EN LA PERSONA DE DON ALFONSO XII, EN 1874.

La revolución, antes y después del brevísimo reinado de Don Amadeo I, no sólo respetó la Real Biblioteca, sino que cuidó de ella especialmente, y eso, que esta época se inaugura con un suceso, que no daba grandes esperanzas en punto a la seguridad del riquísimo establecimiento intelectual.

Tal puede inferirse, en efecto, del más antiguo de los dos únicos documentos conservados en el Archivo particular de la Real Biblioteca, referente al primer período de la revolución, o sea a los días que mediaron entre el destronamiento de Doña Isabel II, y la venida a España de Don Amadeo. Es aquél un oficio de 9 de Junio de 1869, en el que D. Manuel Carnicero y Weber, que seguía al frente de la Real Biblioteca, aprovechando un pliego de papel con el membrete de "Biblioteca particular de S. M.'', borrando las siglas, y añadiendo, manuscrito, "de Palacio", da cuenta al "Ilmo. Sr. Don. Manuel Ortiz de Pinedo, Director General del Patrimonio que fue de la Corona", de un intento de robo, con escalamiento, dispuesto desde el Campo del Moro.

El segundo documento es una orden del Regente del Reino, dictada en 11 de Marzo de 1870, accediendo a lo propuesto por el "Director del Patrimonio que fue de la Corona", y comunicada por el Ministro de Fomento Don José Echegaray al de Hacienda, disponiendo, que D. José María Escudero de la Peña, D. José María Octavio de Toledo, D. José Sancho Rayón y D. Darío Cordero, examinen los índices e inventarios de la Biblioteca del Palacio de Madrid. Mal puede compaginarse esta orden, como ya hicimos notar, con la declaración contenida en aquel otro papel oficial de 9 de Julio de 1869, en el que se dice, que "esta Biblioteca carecía de índice alguno".

Fuesen las que fueran las causas que aconsejaron la medida adoptada en 30 de Abril de 1873, ello es, que revela interés en conservar íntegro el rico depósito que constituía la Biblioteca Patrimonial. Nos referimos a la dictada por la "Delegación del Gobierno de la República, para la Dirección General del Patrimonio que fue últimamente de la Corona", así reza el membrete, declarando caducados "todos los permisos que se hubieran concedido para pedir y leer libros de la Biblioteca de Palacio".

Juzgando no más que por los papeles que de la misma se conservan en su Archivo particular, relativos al reinado de Don Amadeo, puede colegirse, que la administración del Patrimonio estaba muy bien llevada, y que se trató de organizar todos los servicios de la Real Casa pronta y acertadamente. Por lo que hace a la plantilla de la Biblioteca, fue regularizada definitivamente extendiéndose las credenciales del personal, el 9 de Febrero de 1871, en que se nombró Bibliotecario Mayor, con el sueldo de 3.000 pesetas, a D. Manuel Carnicero y Weber, que venía sirviendo en la Real Librería desde el 27 de Octubre de 1851; Bibliotecario segundo a D. José María Nogués (quien aún presta servicios, como Oficial primero), con el sueldo entonces de 2.000 pesetas; Oficial a D. Juan Coupigny, con 1.500; a un portero, con 1.125, y a un Ordenanza, con 1.000. En Junio siguiente, se pide a la Biblioteca nota de duplicados, ingresan varias obras halladas en una habitación de Palacio, y se destinan 500 pesetas mensuales al pago de suscripciones a obras científicas y literarias. Se conserva un libro en el que se llevaba razón de ellas, así como otro en el que constan los ingresos todos de libros que, durante este reinado, enriquecieron la Biblioteca Patrimonial. El 13 de Diciembre de 1872, el Bibliotecario Sr. Carnicero, remite a Mayordomía Mayor un proyecto de Reglamento de la Biblioteca, conforme se le previno en orden circular de 23 de Noviembre anterior. Se hacen donativos de libros duplicados, y del depósito de ediciones, no establecido aún como tal: ejemplo de aquellos, el envío para contribuir al restablecimiento de la célebre Biblioteca universitaria y territorial de Strasburgo. Alguna que otra pieza, en Mss. e impresos, quedan de este reinado, dedicados particularmente a SS. MM. 96

Por último, al parecer de puño y letra de la Reina, se conserva en nuestro Archivo particular una nota en francés de cuatro obras de BOSSUET y tres de FENELON, que S. M. deseaba consultar, y que le fueron servidas el mismo día que las pidió, 19 de Agosto de 1871. También, en 20 de Junio de 1872, se subió al cuarto de la Augusta Señora un ejemplar del ROTONDO.

¡Cuán alto no proclaman tales pedidos las tristezas de aquella virtuosísima dama, y la necesidad que tenía de consuelos!

Por Decreto de 25 de Junio de 1873, la Real Biblioteca fue incorporada a la de las Cortes, y por disposiciones de 18, 25 de Julio y 16 de Agosto siguientes, se le agregaron las Bibliotecas de S. M. Don Francisco de Asís de Borbón, de la que tratamos con algún pormenor en el reinado de Doña Isabel II, y la librería particularísima de la Real Oficina de Farmacia, que ocupaba y ocupa hoy, perfectamente ordenada, local propio en aquella importante dependencia palaciana.

Para terminar este capítulo, en 1874 se comenzó la redacción de un Inventario General de la Real Biblioteca, del que se conservan los datos referentes a las salas 5, 6, 7 y 8, en el Archivo particular de la misma dependencia. El sello, en tinta azul, que reproducimos en las láminas de exlibris, al fin de esta Introducción, con la leyenda en torno de un escudo de España, bajo corona mural, "Inventariado por las Cortes", puesto en los libros, los relaciona con el inventario. Aquel trabajo, que quedó incompleto por el advenimiento al Trono de Don Alfonso XII, debió de ser un preliminar necesario, para cumplir el acuerdo de la Comisión de gobierno interior de las Cortes Constituyentes, de distribuir la Real Biblioteca "entre las del Congreso y Senado y algunas de las Universidades"97.

RealBib 2007-08-07