Ya hemos visto, al tratar de la biblioteca de Cámara de Felipe V, que uno de los ingresos sucesivos de ella, según D. TOMÁS ZARAGOZA, fue el "de muchos libros que trajo el difunto Señor Rey [Fernando VII]'' de Valençay. Bien pueden ser éstos los que ostentan el "exlibris De SS. AA. RR. Les Princes d'Espagne'', cuya reproducción damos al final de esta noticia, y que es el mismo de la "Biblioteca del Rey N. Señor", perteneciente a F. VII, según el Sr. Fernández Duro, con la única diferencia de llevar aquél el collar de la Legión de Honor. A más de la importante referencia que sobre este punto dejamos hecha en el segundo párrafo de la página CXCIII, o en confirmación de lo que allí se dice, lo que parece indudable es, que el Monarca, si pudo traer libros a España a su vuelta del cautiverio, llevó una verdadera biblioteca a Valençay, que le prestó su augusto hermano el Infante Don Carlos. En la Real se conserva catálogo de ella, digno de ser examinado brevemente. Hojeémosle. "Índice / de los libros / que tengo en Valançay I Para / el uso de mi muy amado Hermano / Fernando". 1 vol. en 8ē, pasta, sin pintar, papel grueso con todas las hojas orladas, dentro de un marco cuadrado verde claro con hilos carminosos: son estas 28 las útiles y alguna más en blanco entre letra y letra. Tiene el abecedario completo, si bien en las LL, N, Q, U, X Y Z, no se anota ninguna obra. La primera relacionada es: "Année apostolique ou meditations pour tous les jours de l'année par M. l'Abbé Duquesne. Turin. 1791...12"; la última "Instructions theologiques morales par feu M. Nicol. Paris 1740...". Son 129 obras en 340 volúmenes. Aunque hay algunos libros de arte, derecho, filología e historia, predominan en gran proporción los piadosos, a veces hay una misma obra de esta clase en castellano y dos ediciones francesas; ejemplo: "La jornada del cristiano santificada con la oración y meditación. Niza 1778''. A juzgar por ciertos títulos, diríase, que por no saber Fernando VII muy bien el francés, su hermano le proveyó de gramáticas, diccionarios y algún otro libro de tales materias, como es L'Art de la correspondance espagnole et Française, ou recueil de lettres en espagnol et en français a l'usage des deux nations: Paris. 1804. También figuran en esta biblioteca el Código de Napoleón, el diccionario de la Academia francesa -colmo de la previsión- y un ceremonial del Imperio. Van o fueron muchas otras obras francesas, y junto a ellas figuran las de Cervantes bien representado. Así la elección de los libros como el catálogo, revelan a las claras, que fueron obras de personas inexpertas en semejantes oficios, o que se llevaron a cabo con harta premura. ¿Para qué había de necesitar el Rey en el destierro el libro de BERGUIN, L'Ami des enfants, Paris 1792?
A más de una "Lista de las obras duplicadas que han venido de Valençay'', archivada en el particular de la Real Biblioteca, en su Sección de Mss., existe un volumen en folio, encuadernado a la holandesa, papel azul y tejuelo rojo, que reza: "Indíce de la Real Biblioteca de S. M. Piezas 8, 9, 14 Y 5'' y abajo "Valançay'', Comienza el tomo relacionando la obra de ABBADIE (JACQUES) L' Art de se connoitre soi-même, ou la recherche des sources de la morale. A la Haye 1743. 12ē 1 v''. y concluye con "ZURITA (GEROM). Anales de la Corona de Aragón con una apología de Ambr. de Morales. Zaragoza, 1610-1621, fol. 7 v''.
También se relaciona, a lo que parece, íntimamente con el punto de que venimos tratando, la existencia en la Real Biblioteca de otro cuerpo en fol. vestido de pasta, en cuyo tejuelo rojo se lee: "Catalogue de la Bibliotheque de leurs A. A. Royales Le Prince Ferdinand et le Prince Charles''. Divídese esta obra de 467 folios, en tres partes: en la primera están contenidos los "Livres Fraçais, Latins, Grecs, anglais, allemands, hollandais, suédois, Russes, orientaux, indiens et americains''; en la segunda, los libros españoles, y en la tercera, los portugueses; cada una de estas partes está sujeta a una clasificación bibliográfica, que al por menor figura en los primeros folios, y cuyas secciones más importantes son las de Teología, Ciencias y Artes, Bellas Letras, Historia e Historia Literaria.
Tuvo el Rey Don Fernando VII empleado en la Biblioteca de Valençay a D. Francisco Vulliez, a quien separó de su servicio en 19 de Noviembre de 1823 74. Al advenimiento al Trono, se encontró el Monarca, como ya hemos visto, formada y establecida por su augusto padre una gran biblioteca en el piso principal del Palacio de la plaza de Oriente. En un libro impreso dos años antes de la muerte de Don Fernando, se dice, con referencia a la biblioteca: "7. Pieza de la librería. Contiene porción de libros. Se calculan los libros contenidos en esta pieza como en las seis anteriores, de catorce a quince mil volúmenes'': ... "contiene libros selectos y exquisitos". 75 No hemos podido puntualizar, si llegó a realizarse el ingreso en la Real Biblioteca de libros que pertenecieron a la de un Conde de Macarthy. La elección de las obras que podían adquirirse, después de examinar el catálogo de tal librería, se encomendó al Bibliotecario de S. M., D. José Ángel Álvarez, en 18 de Diciembre de 1816, por el C. de Miranda, Mayordomo Mayor 76. Merece Fernando VII el aplauso a que se hizo acreedor, por haber facilitado a la Real Academia de la Historia 107 volúmenes mss., "colección de documentos relativos a la conquista y sucesos de Indias que formó don Juan Bautista Muñoz a fin de que pueda hacer uso de ellos la referida Academia en el desempeño del oficio, de Cronista mayor de las Indias con que se halla condecorada"... La entrega de estas obras, en la persona de los señores Académicos D. Ambrosio Ruibamba, Oficial de la primera Secretaría de Estado, y D. Felipe Bauzá, Director del Real Depósito Hiqrográfico, debió de hacerse, según recibo que conservamos en el Archivo particular de la Real Biblioteca, inmediatamente después del 16 de Febrero de 1817.
También, por papeles custodiados en el mismo Depósito, puede venirse en conocimiento de que la Reina Doña María Isabel Francisca de Braganza, segunda esposa del Monarca, tuvo biblioteca particular formada en 1817, un año antes de su muerte, y Bibliotecario propio, que lo fue el mismo del Rey, D. José Ángel Álvarez, nombrado para servir a la augusta dama, el 10 de Febrero de dicho año. De igual modo, en 1820 la Reina Doña María Josefina Amelia Beatriz de Sajonia, tuvo librería independiente de la de su esposo, como puede comprobarse por cuentas archivadas en el particular de la biblioteca de Don Alfonso XIII, y aquí encaja, como acero en su vaina, la siguiente interesantísima noticia que, entre sus muchas notas, dejó en esta Real Biblioteca el Excmo. Sr. D. Manuel Ramón Zarco del Valle, mi ilustre antecesor y maestro en la ciencia o arte de manejar libros en provecho más ajeno que propio. Desgraciadamente, ni el tan ilustre editor-comentador de Don Bartolomé José Gallardo, ni nosotros, pudimos, hasta ahora, puntualizar el hecho. Dice así el Sr. Zarco, en nota de su mano, que conservamos en el Archivo particular de esta Librería, Real:
"Carnicero'' [D. Manuel Carnicero y Weber, Bibliotecario Mayor anterior a su tocayo que habla] ... "acaba de decirme (21 Mayo 68) "que en tiempo del bibliotecario de S. M., D. Ángel Álvarez, se dio por Fernando VII a la Reina Amalia, que la pidió para su padre (el Príncipe Maximiano de Sajonia), la Biblioteca del Quijote; es decir, la colección de libros que en el famoso escrutinio del cura y el barbero'' [Quijote, cap. VI] "juzga Cervantes. Estaban todos uniformemente encuadernados en tafilete, con los hierros de Casa de Sancha. Carnicero recuerda haber visto esta preciosísima colección, que debe de estar en Sajonia''.
Consecuencia de nuestras particulares investigaciones, es la siguiente carta, que de su puño, el 15 de Diciembre de 1908, nos dirigió, en castellano, el notable bibliógrafo de los incunables españoles, D. CONRADO HAEBLER. "Hace año y medio que no me encuentro en la Real Biblioteca de Dresden. He sido trasladado a la Biblioteca Real de Berlín, y por esta razón lo que puedo decirle no es de investigación novísima, sino de recuerdos del pasado''.
Cuando S. A. R. el Príncipe Johan Georg de Sajonia contrajo segundas nupcias con la hija del Príncipe Don Carlos, esta Señora, poco después de llegada a Dresden, se interesó por la que fue nombrada Biblioteca de Don Quijote, y en tal ocasión los papeles sobre este asunto pasaron por mis manos. Sé que tal colección de libros caballerescos no se encontró en la Biblioteca Real. Después se preguntó por ella, así en la biblioteca privada de S. M. el Rey como en la Biblioteca de la "Secundogenitura", institución cuyo jefe fue el Príncipe Maximiliano. No me consta el resultado de estas investigaciones, pero creo que no surtirían efecto. Si Vd. quiere tener datos seguros, puede dirigirse al Señor Barón de Schubers-Soldern, jefe de la biblioteca privada de S. M. y de las colecciones de "Secundogenitura en Dresden''.
Seguimos la acertada indicación del Sr. Haebler, y la amable respuesta del Sr. Barón no se hizo esperar. El 15 de Enero de 1909 nos decía:
"... J'ai l'honneur de vous communiquer que la Biblioteca del Quijote de la Reine Amélie ne se trouve pas dans notre Bibliothèque dans la totalité ni en partie. MMrs. les directeurs des bibliotheques Dresdoises m'ont également fourni des renseignements selon les quels on ignore absolument a Dresde, ce que cette bibliotheque de Quijote est devenue''.
Por fin, el profesor Sr. Doctor Otto Richter, Vorstand de la "Stadtbibliotek'' de Dresde, nos escribió en 18 de Diciembre de 1908: "Con gran sentimiento tengo que comunicar a V., que mis esfuerzos para enterarme del paradero de la Biblioteca del Quijote han sido infructuosos. Ni se encuentra en la Biblioteca del Estado, ni en la Biblioteca del Palacio Real. Según las actas de ésta, el bibliotecario superior Falkenstein, tuvo que justipreciar en el año de 1838, los libros que dejó el Príncipe Maximiliano. De esto pudiera inferirse que tales libros fuesen vendidos por entonces. Tal vez tampoco sea seguro que la Biblioteca del Quijote haya estado en poder del Príncipe; por lo menos en el libro de Conrado Häblers sobre la Reina María Josefa (Amalia), no se hace mención de ello''.
Ponemos punto a este inciso, haciendo constar, que en un legajo, correspondiente a Marzo de 1820, se conservan en el Archivo particular de la Real Biblioteca, "Papeletas de las obras que''... "se han enviado al Augusto Padre de la Reina NĒ SĒ''. Son aquellas cédulas 22, y ninguna de la librería del Quijote.
Notable incremento debió ir alcanzando la de Fernando VII, cuando en 1823 se mandó construir el segundo cuerpo sobre la estantería antigua. 77
El bonito exlibris de la Reina María Cristina Fernanda, usado antes de ser Reina Gobernadora, y los libros que con él se conservan en la Real Biblioteca, prueban que poseyó una particular la última esposa de Don Fernando VII. El "Atlante dell' América. Livorno, 1777'', puede citarse como muestra de aquel fondo. El lector que venga informado del establecimiento de la biblioteca particular de Carlos IV, y de la reunión y calidad de los manuscritos traídos a ella, no podrá por menos de sonreír ante la liviana afirmación de VALENTINELLI, quien dice, al hablar de la librería heredada por Fernando VII: "I manoscritti, presi sommariamente, sono di poca importanza"... 78 ... "de éstos, sólo por lo que va publicado en Catálogo especial 79, júzguese del resto". "Preciosidades de poesía castellana, historia de América, Epistolarios, papeles políticos y tantas otras materias"... "Ocupó esta copiosa Biblioteca las salas del piso principal en el ala del ángulo del E. [se trata del actual Palacio Real de Madrid] hasta el año de 1832 al 33, que fue trasladada al punto en que ahora se halla, que es el cuarto bajo a uno y otro lado del ángulo formado por las fachadas de O y N... ha llegado a reunir esta biblioteca cerca de cien mil volúmenes''. 80
No nos ha sido posible puntualizar la fecha en que se hizo el traslado de la biblioteca con su estantería, desde el piso principal al bajo que hoy ocupa, 81 en donde estuvieron, según D. TOMÁS ZARAGOZA, 82 las Secretarías de Marina y de Gracia y Justicia. Añade, que al bajar la librería, "con sobrada premura", se hacinaron los libros en sus salas, donde permanecieron un año entero, que se necesitó para el arreglo y reforma de la estantería que las reviste, mezclándose y barajándose las obras, como era consiguiente, a la precipitada mudanza que sufrieron, colocándolas por tamaños, así que los estantes estuvieron corrientes.
Entre los incrementos que la biblioteca patrimonial de los Reyes de España tuvo en el reinado de Don Fernando VII, deben mencionarse muy particularmente dos obras monumentales, costeadas por el Rey, y que vienen sirviendo para premios en certámenes literarios y artísticos, y de base, como si dijéramos, a las colecciones de libros con que SS. MM. suelen favorecer a los Centros de enseñanza, nacionales y extranjeros, corporaciones eclesiásticas, civiles, artísticas y a muchos particulares. Nos referimos a la Colección litográfica de cuadros del Rey de España... Madrid, 1826, cuyos ejemplares comunes, (los hay en papel Jesús y en China), anuncia Quaritch en su Catálogo nē169, en 22 libras, 10 chelines y la Colección de las Vistas de los Sitios Reales... 1832, apreciada en 500 pesetas, en un Catálogo de la Viuda de Rico. Madrid, 1908. Costeó, asimismo, el Rey sendas ediciones de FABRE, FRANCISCO JOSÉ: Descripción de las Alegorías pintadas en las bóvedas del Real Palacio de Madrid. 1829, y de las obras de D. LEANDRO FERNÁNDEZ MORATÍN, comenzada la publicación en 1830, y terminada el 39.
En el Reglamento de la Real Cámara, Madrid, 1825, figura en primer término la Biblioteca con la escueta plantilla de su personal: "Un Bibliotecario, 16.000 reales vellón. Un ayudante, 12.000.- Un portero, que cuidará del aseo y limpieza, 4.400''.
En el Archivo general de la Real Casa y Patrimonio, se custodian dos tomos en folio, encuadernados a la holandesa, papel verde y lomera de piel roja, con dobles cintas de la Orden de Isabel la Católica y de la Legión de Honor, a modo de broches, volúmenes que forman el Inventario General y Tasa de la Real Biblioteca de Cámara del Señor Don Fernando VII (Q. F. F. G.) Se componía aquélla, según ZARAGOZA 83, "de 28.000 obras, que arrojaban 52.445 volúmenes". La tasación, que comprende, a más de los libros y estampas, el mobiliario y relojes, instrumentos ópticos y unos modelos de navíos, importa "cuatro millones ciento cincuenta y cinco mil veintiocho reales vellón". El Inventario y tasación, obra de varios peritos, va fechado en Palacio veintiocho de Mayo de 1834.
La siguiente noticia completa las que podemos dar acerca de los diversos fondos que compusieron o integraron, como ahora se dice, la Biblioteca de Cámara en este reinado:
"Por el año de 1815, un empleado en Reales loterías, llamado D. Carlos Baldiri de Riera, propuso al Señor Rey Don Fernando VII, cederle un monetario que había formado a fuerza de años y privaciones, toda vez que S. M. se dignase honrarle con el título de su Bibliotecario numismático. Accedió el Sr. Rey a su suplica y de esta época data la adquisición del actual monetario por la Real''... 84
Próximo a publicarse el Catálogo de Medallas de la Casa Borbón, propias de la Real Biblioteca, trabajo del acreditado numismata y Académico de la Historia D. ANTONIO VIVES y ESCUDERO, en aquel libro tendrá propio acomodo el completar con otros datos la anterior referencia sobre la fundación, incremento y estado actual de todo el monetario y medallero.
Por lo que hace al efímero reinado de D. José Bonaparte, aunque hemos oído alguna referencia a libros existentes en esta Real Biblioteca, que ostentan exlibris o indicaciones de haber pertenecido al hermano de Napoleón I, no pudimos confirmarlo. Sólo tropezamos con un interesante manuscrito de TORCUATO TASSO "Lettre et versi di suo proprio carattere. Francesco Daniele offre, dona e consacra alla Sacra Real Cattolica Maesta de Givseppe Napoleone'' 85. También hemos visto, con referencia a tal época, el "Inventario de los Libros existentes en el Palacio de Buenavista, que se colocan en cajones, dejando una nota de ellos en cada cajo''. Comprende este documento la relación bravísima, y por título de las obras, de 5.197 volúmenes de diversas materias, más un cartapacio con 503 estampas sueltas. Se colocaron en 35 cajones, según el mismo Inventario, y no se encajonaron "1.324 volúmenes o tomos de todos tamaños, en latín, italiano, alemán, ingles, griego y otros idiomas''. El Inventario está formado por cinco cuadernillos de papel de marca española, cosido con cinta de seda roja; la letra es clara y sin enmiendas; la fecha, Madrid, 23 de Mayo de 1812. ¿Será esta obra de D. LEANDRO FERNÁNDEZ MORATÍN, que fue nombrado Bibliotecario Mayor de S. M. Católica en 12 de Noviembre de 1811? 86.
RealBib 2007-08-07