Ya como Príncipes de Asturias, Don Carlos IV y su mujer Doña María Luisa Teresa de Parma tuvieron sendas bibliotecas particulares con catálogos que se conservan en la de Don Alfonso XIII 56. El de la Princesa forma un tomo en folio de 77 hojas útiles, muy bien aprovechadas, más sólo cinco en blanco de guardas, tres al principio y dos al fin de papel fuerte, escrito en caracteres que copian los coetáneos, de imprenta, en todo lo titular, y el resto en buena y clarísima letra semejante, aunque menos magistral, a la del catálogo de Don Carlos III que dejamos reseñado. Aquél lleva también letras capitales y adornos en colores, de mal gusto, en rojo el nombre del autor o la primera palabra del título, en los anónimos, y en negro aquél. La signatura topográfica o local, dato expresado al final de cada artículo, figura entre paréntesis cuadrado, de color pajizo, y en rojo la letra y el número, como si se quisiera reproducir los colores nacionales. El volumen está encuadernado en tafilete con hierros dorados de la época, y el lomo cuajado y sin tejuelo ni rótulo alguno. La portada, dentro de un marco de tinta negra, en azul, negra y roja, reza: "Índice de la librería de la Serenísima Princesa de Asturias Nuestra Señora, Año de MDCCLXXXV''. Al verso se lee: "Nota. Las letras A.B.C. y D. indican los Estantes: los números 1. hasta el 7. las Andanas''.
Cuatrocientas diez obras se relacionan en este índice, que arrojan 722 volúmenes. Comienza el tomo con: "1. ABREU (D. JAYME) Proyecto sobre la educación pública traducción del francés Madrid por Joaquín de Ibarra 1767., 8º'' y termina con: "7. ZURITA (GERONIMO) Anales de la Corona de Aragón con una Apología de Ambrosio de Morales, y un Parecer del Dr. Juan Páez de Castro, en defensa de estos Anales. Zaragoza por Diego Dormer. 1669. fol''. Como se ve, a diferencia de lo que hemos notado al reseñar catálogos de bibliotecas, en épocas anteriores, en éste ya aparecen completos los tres términos del pie de imprenta: son muchas las obras que se anotan estampadas en los talleres de "Juaquin'' [sic] "Ybarra''. Aumentan las bibliografías y aparece ya el libro manuable; ejemplo de ello: "2. L'ADUOCAT (M.r L'ABBE) Dictionaire Historique portatis. Parif. chez la Ueuve Dídot. 1760''. Las obras se anotan en el idioma en que se escribieron y copiando la, portada del libro: se distinguen los tomos de los volúmenes, así: "1. CONCINA (DANIEL) Historia de Probabilismo, y Rigorismo: traducido del Italiano al Español por Don Matías Joaquín de Ymaz Madrid por la Viuda de Manuel Fernández 1772. fol. 2 tomos en un volumen'': sin que parezca darse extremada importancia al tamaño, se adoptan el folio, folio mag. [¿no?] y max. [¿imo?]; cuarto, con las mismas dos distinciones, octavo y doceavo. Suele decirse la obra que está incompleta en la biblioteca: ejemplo: la "2. Continuación de la Flora Española, o Historia de las plantas de España que escribía Don Joseph Quer, por D. Casimiro Gomes de Ortega. Faltan los 4 primeros tomos. Madrid por D. Joaquín Ibarra, 1783''. Se establece en este Catálogo un sistema de remisiones o referencias, si no del todo científico, que no deja por lo menos de ser bastante práctico, que parece revelar claramente, que la Reina no tenía sus libros como mero adorno, y que deseaba conocer los nuestros.
Las hay, entre aquéllas, de las que pudiéramos llamar de corporación o centro científico o literario, en el que la obra se fraguó, o que con ella se relaciona más o menos. Así en la A. y en el artículo Academia, que comprende libros en distintos idiomas, va incluida la obra de Monsiur [sic] GALLON, Machines, et inventions approuvées par l'Academie Royale des Sciences, libro que lleva naturalmente en le G. su papeleta principal. Remisiones de autor y asunto: "ALBERTO (FR. JOSEPH ANTONIO DE S.n). Oración fúnebre en las honrras de Doña Isabel Farnesio, Reina de España. Vide ISABEL FARNESIO''. Si la obra tiene más de un autor, hácense referencias por cada uno de ellos, así como en los casos de figurar en un solo cuerpo o volumen, distintas obras de una materia, como: "ALBINIANO DE RAJAS [sic] (P. PAULO) Discurso de las Medallas desconocidas Españolas Vide LAS TANOSA D. VICENTE JUAN DE)" donde van los tratados "sobre lo mismo'' por el DR. JUAN FRANCISCO ANDRES'', y otro Discurso por el DR. FRANCISCO XIMENEZ DE URREA. De segundos apellidos del autor: "ARELLANO (DON JOSEPH XAVIER RODRIGUEZ DE) V.e RODRIGUEZ''. De traductores: "BEUlL (SIEUR DE) De l'imitacion'' [sic] de Jefus-Christ, Traduction nouvelle. Vide KEMPIS (THOMAS)''. Por fin, hay remisiones de título a autor, ejemplo: "Crónica del Rey Don Juan el Segundo. V. e PEREZ DE GUZMAN (FERNAN)''. Casi todos los libros de esta biblioteca son impresos: con excepción, y es la vez primera en esta clase de catálogos, vemos usada la palabra Códice, en el sentido bibliográfico, "BEACIANO (FRATER AVGUSTINU) Hierofoiymitanus Eques. De laudibus Caroli V. Caefaris auguftí. Es un Códice en cuarto en verso latino''. No hay para qué decir, que entre los de la Princesa se cuentan bastantes italianos, algunos de medicina. Se observa, asimismo, la existencia de varias obras adversas a la Compañía de Jesús. Por la materia pueden establecerse diez grupos en esta biblioteca: 1. Artes y oficios. En él figuran libros de caza y tratados sobre hilandería, tintes, etc. 2.Bibliografía. Merece notarse, que tratándose de la biblioteca de una dama, figuran casi todas las principales obras de aquella materia publicadas en España por tal época, con encontrarse también los mismos libros en la librería particular del Príncipe de Asturias, de la que vamos a tratar enseguida. 3º Ciencias exactas, físicas y naturales. Parece original, que entre los libros de este grupo haya que catalogar en la biblioteca que estudiamos, Tácticas de Caballería y Ríos, Discurso sobre los ilustres Autores o inventores de artillería... porque, repetimos, aquélla por muchas razones y datos, parece librería formada expresamente para uso de la Princesa. 4. Ciencias morales y políticas. No faltan aquí obras de Pedagogía, traducciones algunas como la hecha por MOLES de la obra de ROLIN. 5. Derecho. Este grupo es muy escaso. 6. Filologia y Amena Literatura. Poca poesía, con algunos buenos diccionarios y gramáticas. 7. Filosofía. Como muestra, puede citarse "VALCARCEL (Jo. ANT. VELASCO) Ex universa Filosophia theses ad probatum methodum exactre. Manturae Carpent. apud Joachim Ibarra". 8. Historia y Geografía. Grupo quizás el más nutrido. 9. Música. Como ejemplo, citaremos a "ESPINOSA (DON MANUEL.) Toques de Guerra que deberán observar uniformemente los Pianos, Clarinetes, y Tambores de la Infantería de SM. Madrid. 1769. 4º mag''. y "NICOLAI seis sonatas''. El grupo 10º Religión, es poco numeroso e importante. Por varias razones podríamos calificar de enciclopédica esta interesante librería, y estudiándola más detenidamente, aducir datos de peso, para el estudio de personaje tan discutido como Princesa y como Reina.
En la Real Biblioteca, y en su Sección de Manuscritos, se conservan dos ejemplares del Catálogo de la particular de D. Carlos IV, siendo Príncipe de Asturias: el uno, del año de 1782, encuadernado en pasta, del que es copia el que vamos a analizar, y el otro, en tafilete. Como no sea equivocación, sólo contiene éste una obra más que aquél: la de "CASAL (D. GASPAR) Historia Natural y Médica del Principado de Asturias. Obra póstuma, publicada por D. JUAN JOSEPH GARCIA SEVILLANO. Madrid, por Manuel Martín. 1762.4''.
Forma el Catálogo un tomo en folio, encuadernado en tafilete carmesí con hierros dorados, y grande, completo y muy característico escudo real de la época, con toisón y collar de Carlos III. Las guardas, del muaré celeste típico de este reinado; el lomo cuajado y el tejuelo verde, con rótulo dorado; la encuadernación, estropeadísima y manchada, revela que el libro se manejó bastante y no con esmero. Consta el volumen de 208 folios útiles, con 19 hojas en blanco al final, y una, o simplemente página o mitad de ella, entre letra y letra. Es muy hermosa toda la del manuscrito y el papel bastante bueno. La portada, en versales, a dos tintas, castaña y carmín, reza así: "Índice de la librería del Serenísimo Señor D. Carlos Antonio Príncipe de Asturias. Año de MDCOLXXXIII''. Comienza el catálogo con el artículo: "1. ABARBANEL (LEON.) Los diálogos de Amor. Venecia. 1568. 4''. Termina: "ZURITA (GERONIMO) Enmiendas y Advertencias a las Crónicas de los Reyes de Castilla D. Pedro, D. Enrique el segundo, D. Juan el primero y D. Enrique el tercero, que escribió D. Pedro López de Ayala, publicadas por el Dr. Diego Josef Dormer. Zaragoza, por los herederos de Diego Dormer, 1683. 4''. No lleva este Catálogo, a semejanza de los anteriormente reseñados, advertencia ni nota alguna para su manejo, y, como puede verse por la sola lectura de los dos artículos acabados de copiar, difiere poco en su redacción del Catálogo de la librería de la Princesa, antes analizado, siendo los mismos datos los que se adoptan para designar los tamaños de los libros y signaturas de su colocación en los estantes. Forman la biblioteca 1.467 obras, divididas en 2.899 volúmenes. La clasificación que podríamos hacer de estos libros, diferiría muy poco de la hecha al tratar de los de Doña María Luisa. También el sistema de remisiones o referencias, en uno y otro Catálogo, es muy semejante. En el segundo, figuran algunas más por materias o asuntos, vervi gratia: "CABALLEROS (Antiguo y moderno modo de armar.) V.e MICHELI MARQUEZ (D. JOSEPH)'': por distintas formas del mismo apellido; "NEBRIXA Vide LEBRIXA'', y por seudónimos: "ROYAUMONT, nombre fingido, el verdadero SACY: Histoire du vieux et du nouveau Testament &. Vide SACY''. La biblioteca del Príncipe tiene muchos libros que figuran también en la librería de la Princesa, lo que tal vez explica luego el gran número de duplicados existentes en la actual Patrimonial de Don Alfonso XIII. El artículo Academia, con libros nacionales y extranjeros, aumentó. Es aún más importante que en aquélla, el fondo de obras de artes y oficios. Figura aquí la edición príncipe del Tratado de la Caballería y Jineta, por PEDRO DE AGUILAR, Sevilla, por Hernando Díaz, 1572. Aparecen ya las novelas de caballería; un Amadís, Salamanca, 1575. Acusa claramente el Catálogo, que se trató de completar la colección de obras sobre Felipe V, como puede verse de golpe, consultando el artículo BACALLAR. Sigue predominando el carácter enciclopédico en la biblioteca. Hay en ella de todo y bueno. Son pocos los incunables y rarezas bibliográficas en justa proporción con el gran número de libros útiles, de manejo y de conocimientos modernos. Aumentan los diccionarios y las obras de pedagogía, y aparece algún que otro libro, respondiendo al estudio de los llamados problemas sociales de actualidad, siquiera suelan ser éstos tan viejos por su existencia y planteamiento, como lo es la tierra misma. Pueden ofrecerse por muestra de tales tratados, el Discurso sobre la educación popular de los Artesanos y su fomento. Madrid 1775; el Apéndice a la educación popular. Madrid 1777, y el Discurso sobre el fomento de la industria popular, 1774, impreso, como el anterior, por D. Antonio de Sancha. Hay varias obras sobre instrucción de sordo-mudos. No falta la políglota complutense, ni buenos clásicos griegos y latinos. El fondo de obras sobre invención, aprovechamiento y explotación de minas, es muy importante.
Nótase también la existencia de muchos libros ingleses de ciencias naturales. Están bien representados CERVANTES y SALAS BARBADILLO, y sólo dos manuscritos se relacionan, BOYER (PIERE) Description... También la agricultura y la fortificación hacen buen papel. Como novedad, se observa asimismo la presencia de once artículos en la W. Hay algunos libros de extremada rareza; el "Discurso problemático, del uso de los coches''... "Autor el Licenciado Don Luys Brochero''... "En Sevilla, por Simón Fajardo, año 1626''; el "CARRANZA (JERONIMO DE). Filosofía de las Armas'' ... San Lucar de Barrameda... 1582; 57 MOSEN PONCE DE MENAGUERRA. Lo Caualler... Valencia 1532, reproducido fotolitográficamente por D. José Sancho Rayón en corto número de ejemplares, y los únicos conocidos hasta el día de la Gramática de VILLALON y "Registro de Representantes A do van registrados por Ioa Timoneda muchos y graciosos pasos de Lope de Rueda, y otros diversos autores, así de Lacayos como de simples, y otras diversas figuras. Impresos con licencia. Vendese en cara de Ioan Timoneda, mercader de libros a la merced Año de 1570. 8º 36 hojs. sin numerar inclusa la Port. a cuyo verso va grab. el reto de Timoneda''. Esta inestimable joya bibliográfica subsistió hasta nuestros días en la biblioteca particular de Don Alfonso XIII, encuadernada, como se encontraba en la de Don Cados IV, siendo Príncipe de Asturias, juntamente con el también muy raro librito de LOPE DE RUEDA, que lleva por título El Deleytoso.
Sustraído el volumen con otros varios, en el hurto que notamos e1 17 de Octubre de 1905, se separaron las dos piezas que formaban aquél, encuadernándolas separadamente para disfrazarlas, con pastas antiguas y exlibris extranjeros. El Deleytoso fue vendido en París a Mr. Huntington, quien luego lo devolvió generosamente a su Augusto dueño, en cuanto tuvo noticia de que le pertenecía. El Registro de Representantes pareció, con otros libros, dentro de un saco, depositado, por el librero que vendió El Deleytoso, en una portería de la calle de Lagasca. Al cumplimentarse la sentencia de 6 de Diciembre de 1907, que terminó el proceso seguido por hurto de libros de la Real Biblioteca, un error inexplicable, un lamentabilísimo trabacuenta dio por resultado, que se adjudicase el ejemplar del Registro a uno de los individuos que había sufrido condena, como consecuencia del mismo proceso. Nadie ha podido explicarse aún semejante despojo, e ignoramos el paradero del rarísimo libro, que debe andar clamando a todas horas por su legítimo dueño. La obra había sido reimpresa íntegra, en nuestro tiempo, y a la vista del original, por el Marqués de la Fuensanta del Valle, en el tomo XXIII de la Colección de Libros Españoles Raros o Curiosos. Madrid... Perales y Martínez, 1895.
En 1799 aparece ya un Catálogo general de la biblioteca del Rey, redactado primorosamente, sobre todo en su parte material, por el bibliotecario de S. M. D. JOSÉ ANGEL NAVARRO, excelente calígrafo y dibujante, como lo demuestran varias portadas de la obra que, hasta hoy, se halla incompleta. Por esta circunstancia, y por reclamar preferentemente nuestra atención el examen de los interesantes índices de la librería del primer Conde de Gondomar, o del Sol en Valladolid, nos vamos a limitar a una reseña sucinta del catálogo mentado, que se conserva en la de Don Alfonso XIII. Fórmalo cuatro volúmenes en folio, encuadernados en tafilete rojo con tejuelos verdes, guardas muaré celeste, y en la lomera las iniciales S.G. (?) enlazadas, cuya correspondencia ignoramos. La encuadernación pudiera ser tal vez de Pascual Carsi y Vidal, que firma la de un Missale romanum ad usum catholici Regís Caroli IV, conservado también en nuestra Biblioteca, y tal vez escrito por el bibliotecario Navarro. Cada uno de aquellos lujosos tomos corresponde a otra pieza de la Biblioteca: 1ª, 2ª, 3ª y 6ª, y se divide en dos partes: en la primera, se relacionan los libros por autores, en la segunda, por materias, o asuntos. No se anota un solo manuscrito en todo este "Índice de la Librería del Rey Nuestro Sr. '', que lleva al principio, a modo de frontis, rodeados de alegorías, los retratos en bustos superpuestos de Carlos IV y María Luisa.
El primer tomo está fechado en 1799, el sexto en 1801. A más del original o limpio, existe en la Real Biblioteca un borrador de este hermoso Índice, en cuatro volúmenes, uno de éstos distinto de aquellos, y viceversa. El tomo en borrador que no se conserva en limpio, se refiere a la Sala diez de la Biblioteca.
A Carlos IV, como ya dejamos indicado, se debe la adquisición, para enriquecimiento de su biblioteca particular, de la famosa librería de Malpica, del Sol en Valladolid, o del Conde de Gondomar, que por estos tres nombres se conoce la colección de libros reunida por D. Diego Sarmiento de Acuña, el primero que llevó aquel título nobiliario. De tal biblioteca son muchas y buenas las noticias que poseemos: tiene la palabra D. Pascual Gayangos: 58 "Aún no contaba Don Diego 26 años de edad, y ya revolvía en su mente el patriótico pensamiento de formar en sus casas 59 de Valladolid una librería que aventajase a todas las de España en calidad y número de volúmenes, teniendo para ello en las principales ciudades agentes y comisionados que compraban cuanto salía.
"En 30 de Octubre de 1593, su hermano D. García, a la sazón colegial de Salamanca,''... "le escribía desde aquella ciudad: Yo he andado estos días'',... "buscando por todos los libreros libros nuevos y antiguos, y ni de los unos ni de los otros he topado ninguno que no le tenga v. md. ya; sólo un Romancero de romances de Liñan 60 y de otros que dicen es nuevo. Si éste manda v. md. que se le envíe, harélo''.
"Tan marcada predilección por los buenos libros parece haberse aumentado en años posteriores, hasta el punto de constituir en él una verdadera pasión.. Durante su permanencia en Londres adquirió centenares de volúmenes en todas lenguas, que luego enviaba a Valladolid, designando hasta los armarios en que habían de colocarse, y la clase de encuadernación, a las veces lujosa, con que debían de ser honrados y distinguidos, separando los plantinianos de los elzevirios, y haciendo acerca de cada uno tales advertencias, que revelan su gusto exquisito en semejantes materias, y nos dan margen para calificarle desde luego de apasionado bibliófilo y colector entendido. Llenas están sus cartas a García de Ovalle, uno de sus criados, de prevenciones acerca de la distribución y arreglo, por materias, de los libros griegos, latinos, franceses, ingleses e italianos, que de continuo adquiría; del ornato de las cuatro salas dispuestas para recibirlos; de la pintura de éstas y aún de los mismos estantes con sus correspondientes retratos de hombres ilustres.
A continuación copia GAYANGOS varios de aquellos documentos, en los que el Conde puntualiza tales extremos muy al pormenor. No hay para qué decir que, tratándose de D. Pascual, su discurso sobre la biblioteca de Gondomar va esmaltado de muy eruditas notas.
El lector preguntará naturalmente: "¿Qué fue de esta rica colección de libros, con tantas fatigas y dispendios reunida''? A esto contestaremos que, conservada, a lo que parece, en la casa solar del Conde, junto a San Benito el Viejo, debió gozar de cierta celebridad en Valladolid y en toda Castilla, puesto que el erudito D. Rafael Floranes Robles, autor de varias obras aún inéditas, la cita a menudo, añadiendo fue muy consultada, durante el siglo XVIII, por varios escritores de aquella ciudad. Así debió continuar siéndolo, hasta que, por los años de 1785, el marqués de Malpica, heredero a la sazón del título y mayorazgos de Gondomar, obedeciendo a una insinuación o casi mandato del rey Carlos IV la cedió para ser incorporada a la que con los manuscritos de los Colegios Mayores suprimidos en las universidades de Alcalá y Salamanca, y con otras colecciones más o menos importantes, vino con el tiempo a constituir en el Real Palacio la llamada Particular de Su Majestad; biblioteca, como es sabido, rica en joyas literarias, ...'' 61
A 15.000 volúmenes, de impresos y manuscritos, se elevaba el caudal de esta librería, según SANGRADOR, quien añade, que: "A principios de este siglo'' [el XIX] "se trasladó este inestimable tesoro a Madrid, y en el día'' [1851] "forma parte de la Biblioteca Nacional''. 62
Creemos, sin atrevernos a afirmado, y sin tiempo para realizar la magna compulsa que sería preciso hacer, que GAYANGOS, lo mismo que SANGRADOR, con contradecirse, no van descaminados en sus afirmaciones. La biblioteca del Conde de Gondomar, adquirida por la Real Casa, debió de repartirse, en efecto, entre la Biblioteca Nacional y la particular de S. M.: así lo cree también el Sr. MENÉNDEZ y PELAYO, en carta particular, con la que nos favoreció nuestro sabio amigo y maestro, en 30 de Abril de 1909, encaminándonos a GAYANGOS. Tenemos noticia de una Memoria que hizo de sus libros el propio D. Diego Sarmiento de Acuña, que forma parte de una colección en seis volúmenes, folio, de papeles varios; pero no tuvimos aún la suerte de dar con ella. Sí hemos podido estudiar dos Catálogos posteriores de la misma biblioteca, que se custodian en esta particular de S. M. Es el primero, grueso cuerpo en folio de 543 útiles, en papel, de clara y hermosa letra de la época, y de una sola mano, encuadernado en pasta española, con dos tejuelos, rojo y verde, y superlibris de Don Carlos IV en la misma lomera. Lleva el tomo, en su hoja primera de guardas, la signatura en tinta y en letras muy grandes, de la propia biblioteca del Conde de Gondomar; ("Sal. 2ª Est. 17. Cax. 3º''). El título de la obra es este: "Índice De la Librería que en la Casa / Del Sol De la Ciudad de Valladolid / tiene el Excmo. Sor Duque / de Medina de Rioseco, Marques I de Málpica / [rasgo caligráfico] Año de 1769. Se formo para / el arreglo De los libros''. [rasgo como el anterior.] Según este Catálogo, eran cuatro las salas o piezas que ocupaba la librería, llevando los volúmenes la signatura por piezas, estante y cajón. Los libros aparecen colocados en ellos, conforme a cierto plan de clasificación, por materias o asuntos que establece los veinticinco grupos siguientes: Aritmética. Breviarios y horas. De Mixto [o sean varios]. Cartas de diversas materias. Diccionarios de lengua. Expositores. Filosofía. Griegos sobre varias materias. Hebreos e ingleses. Historia. Láminas. Lenguas. Leyes. Libros de Gramática. Mapas. Matemáticas y otras cosas. Medicina. Misales. Rituales. Moral y Scriptura. Pinturas. Poesía. Poetas. Política. Santos Padres. Sermones y Teología Escolástica y Dogmática. Por la mera lectura de estos títulos, ya se colige que la tal clasificación es un verdadero pisto manchego, que nos trae a la memoria cierto Catálogo, antiguo ya, de la biblioteca del Casino de Madrid, en el que aparece afiliada en el grupo Religión, la conocida novela de VÍCTOR HUGO, que lleva por título Nuestra Señora de Paris.
Se distinguen bien en el Catálogo los manuscritos de los impresos; pero en éstos se anota solamente el lugar, y nunca el año de la estampación. No deja de ofrecer originalidad el que, después de copiarse o traducirse el título y autor, se añada frecuentemente: "en latín, en castellano, en inglés''. Abundan extraordinariamente las impresiones en Venecia: se anota el número de volúmenes de cada obra: al principio, sacándolos al margen derecho en números arábigos: luego, expresándole en letra, por lo cual no es fácil averiguar de plano la totalidad de cuerpos que componían la biblioteca. Se señalan las encuadernaciones en general: pasta, media pasta, negra, pasta fina y blanca y pergamino. Cuando el libro no lleva encuadernación, se dice en el Catálogo, por ejemplo: "tomo en octº. sin forro''. El tamaño se expresa, en ocasiones, de esta originalísima manera: "tomo en cuarto a lo ancho y en folio a lo largo''. Las equivocaciones suelen salvarse inmediatamente, sin enmiendas por tachas ni raspaduras; así, o por el estilo: "Letras Del Acuerdo De la protección De Cambray, en Castellano, sin nre. De autor, impº. en Barcelona, digo Bruselas, tomo en cuarto y pergamino''. Contrastan con este laconismo otras descripciones al por menor, tales, como la de la Biblia inventariada en el folio 369, en cuyo artículo, por excepción, hay una enmienda con tachaduras. Finalmente, el primer libro anotado en este Catálogo, es: "Mausoleo de los Reyes, y las Reinas, trata de los entierros de los Reyes impreso en Valencia un tomo en octavo Latín y pergamino'', y el último: "Comentarios de Aben Rabino en Hebreo tomo en folio y pasta fina''.
Es el segundo y último Catálogo, inventario o lista de libros del Conde de Gondomar, también grueso volumen en folio, encuadernado en tapas de madera, forradas de estezado, con hilos en seco, dos groseros broches de latón y los cortes rojos. Tiene 278 folios útiles, con muchas hojas en blanco entre letra y letra, y es toda la del tomo clara y semejantísima a la escritura del antes relacionado. En el segundo, la tinta negra, con mucha caparrosa o sulfato de cobre, comienza a corroer el papel por muchas partes. Tiene el libro la siguiente interminable portada: "+Índice / De la Biblioteca, que en la Casa del Sol de la Ciudad de Valladolid Tienen los Excmo. Señores Condes/ de / Gondomar / De cuio Estado es actual Posehedor el Excmo. Señor. / Don / Joaquín María Enrique Enríquez de Toledo, Ribera, / Barroso, Dávila, Guzmán, Sarmiento de Acufia, Pimentel, Requesens, Feijó de Noboa, Zamudio, y Zugasti. Du / que de Medina de Rioseco, Marques de Man / cera, Malpica, Povar, y Montalbo, Conde de / Gondomar. / Señor / De Las Villas de Allariz, Milmanda, Pereiro, / de Aguiar sus Jurisdicciones, y Merindades: de las / Villas de Cubas, Parla, Griñon y el Tiemblo; y de la de los / Quartos de Pedro Carrillo en el Reino de Cordova [adorno caligráfico], Escrivano / Mayor de Rentas R.s de todo el Reino de Galicia, y Prin / cipado de Afturias, Rexidor perpetuo de la Ciudad de / Valladolid / Protector / De la Santa, y General Ynquisicion; Patrono Vnico / Diuisero de la Anteiglesia de Zamudio en el Mui / Noble, y Mui / Leal Señorio de [dos adornos caligráficos] / Vizcaia". [Otro adorno.] Esta portada, que no deja lugar a duda respecto al Conde de Gondomar, que cedió la biblioteca al Rey D. Carlos IV, va encerrada en una orla, también de mano. Comienza luego el Índice por la A y, después de esta letra, como de cada una de las demás, van unos versos latinos, sobre asunto bíblico, ocho generalmente, cuya primera palabra comienza con la letra correspondiente a la del Catálogo; así: "A Arbore de vta, Pater ut gustavit Adamus''. El índice es de autores; pero éstos se citan por su nombre de pila: así, "Bernardo Rivera: su Cuaresma". En seis columnas, a la derecha, se anota el número de volúmenes (Tomo), el tamaño del libro, debajo de la indicación general de "fol''., el lugar de impresión y la signatura, interrumpida por la encuadernación en esta forma: "Cajón, Estante, forro", y "Sala". Por fin, al extremo del margen, en lápiz, se ve una cifra correspondiente a cada artículo, que debe de ser la de la tasación de la obra, hecha probablemente para su entrega a la Real Casa.
El primer libro inventariado es: "Aben Hacer, Hebreo sobre la Sagrada Escritura; en Hebreo 1,, fol,, León, 7,, 6,,. Pasta. 3''. El último: "Xenofonte et alij latina opuscula... 14 Alcalá. 1.1. Per 2''. Después de la relación de autores, en cada letra, rigiendo siempre el nombre de pila seguido del apellido, título de la obra y las demás indicaciones por el orden expresado en los dos anteriores primero y último artículos; vienen listas de "Authores varios'' y de "Opera varia'', u "obras varias''. En aquéllas, se comienza la anotación por el apellido, y en éstas, por una palabra que comienza por la letra correspondiente en el Catálogo: así en la G. "Genebreda Psalmos Davidis''. "Glosas: Vide Bibliam, et Nicolaum Syranum''. estos artículos llevan también signaturas del libro. Al fin de cada letra figuran otras listas de "Authores cuias obras estan insertas en las Colecciones''. Ejemplo: "Alcidamante... Vide... Isocrates''. A continuación de esta lista, en la letra A, van dos hojas de "Allegationes juris''. La V. figura, sin los consabidos versos latinos, inmediatamente después de la B. como si fuesen la misma letra. Sigue otra lista de "Authores conocidos por sus Apellidos mas que por sus Nombres''. La C. y la Z. van también unidas, mejor dicho, mezcladas desde el principio con sendos versos latinos. Como apéndices de ésta. o estas letras, lista de "Autores puestos por los Apellidos'', y relación de un fondo muy importante de "Cartas de Reyes, Príncipes, Señores etª manuscritas".
No entra para nada en nuestro plan el juzgar, al pormenor, el sistema seguido en la redacción de este originalísimo inventario, en el que Diego Covarrubias y los Dichos y hechos del Rey Don Alonso, de ANTONIO BECCATELLI, se encuentran catalogados en la letra D. Los manuscritos corren barajados con los impresos, y al anotar éstos, como vimos en el anterior Catálogo, se suprime el año de la estampación, con lo cual es imposible, en muchos casos, la identificación, hoy en cualquier biblioteca, de ejemplares que pertenecieron a la del Conde de Gondomar. La letra G. termina con dos apartados que llevan los títulos de "Genealogías" y "Más Genealogías". En la H. se catalogan los Adrianos: en la Y. "Informaciones en Derecho'', comprendiendo este grupo artículos de todas las letras que pudieron muy bien repartirse en ellas. Los calendarios van en la K., respondiendo a la ortografía de la época; así se imprimió la palabra en las primeras Guías de forasteros, hoy Guía Oficial de España, que llevan el título de Kalendario particular, y guía de forasteros en la Corte de Madrid 63. Al fin de la L. se encuentra un pequeñísimo apartado de Libros manuscritos, y otro de Legajos. Después de la M. un grupo muy importante de Memoriales ajustados. Los FELIPES figuran en la P., y, por consiguiente, autores apellidados "GALEO, MENES, NUÑEZ, CANAYA'' y otros. Ya hemos visto, que JENOFONTE aparece en la X., última letra en el Índice que vamos repasando. En el folio 225 comienza una lista de "Escritores cuyas obras se hallan en esta Biblioteca, puestos por el orden de las ciencias y artes, según y como está distribuida''. De suerte, que este Catálogo se relaciona íntimamente con el de 1769, que antes hemos examinado, dispuesto con cierto orden de materias o asuntos. Continuando nuestra relación, nos encontramos con los Dramáticos. Aquí se incluyen no sólo los escritores de esta ciencia, sino también los "Diccionarios, Lexicones, Tesauros, Oracionistas y Dialoguistas. Siguen los autores anotándose por el nombre de pila: "Alphonso Garcia... de Eruditione''. Poetas. No es floja la relación de éstos, que comienza con AGUSTIN ROJAS, y termina con TRAJANO BOCALINO. Siguen: Retóricos.-Diálogos, Cartas, &ª.- Filósofos. - Políticos. - Matemáticos. - Artes Liberales y Mecánica.- Médicos, Cirujanos, Botánicos, Alquimistas e Históricos. Grupo muy extenso, que empieza con "AGUSTIN TORNIELO... Lat.'', y concluye con "XENOPHONTE... Griego'' Juristas y Canonistas. - Teólogos.-Sermonarios.-Casuistas y Místicos.-Expositores.-Santos Padres. Concilios.- Constituciones Sinodales. - Constituciones de Universidades y Colegios.-Constituciones de Ordenes, Congregaciones, Hospitales y Reinos.- Biblias.- Varia Sacra volumina.- Bibliothecas [Biblioteca Latina de Ángel Roquense, Biblioteca Patrum, Biblioteca Carmelitana, Biblioteca de Thomas Draxe. Biblioteca de Sixto Senense] y Glosas y Concordancias. Después de estos estados que se aproximan a la más imperfecta y caprichosa clasificación sistemática o de materias, se encuentran, por fin, unas tablas del "Numero de los Libros que tiene al presente la Biblioteca contados por los cajones y estantes de las tres Salas''. Y sumando las adiciones parciales, salvo error, resulta un total de volúmenes de siete mil novecientos uno, en vez de los quince mil que, a esta famosa Librería del Sol, vienen asignando los historiadores. Ocupa la última página útil del volumen un recibo solemne, por las grandes formalidades de su redacción, de todos los libros y papeles relacionados en el Índice, recibo que firma Don Diego de Arratia, administrador en Valladolid del Duque de Medina de Rioseco, Conde de Gondomar, fecha Abril treinta de mil setecientos setenta y cinco. Por otro documento, que no formaba parte de tan interesante Índice, pero que luego se unió a él y figura en el tomo antes de la portada, se sabe, que la entrega de la Biblioteca se hizo por Don José Antonio Ortiz de Salazar, en Valladolid, Abril 30 de 1806, a Don Francisco de Ulloa y Olmedilla, comisionado por S. M. Es una lista de los libros que faltaban, consultando, sin duda, el Índice al tiempo de entregados.
Con los documentos que hemos examinado, no sería difícil, aunque sí tan plomizo o más que la exposición que acabamos de hacer, por creerla interesante en varios conceptos, averiguar hoy qué libros del Conde de Gondomar se encuentran en la Biblioteca Nacional, y cuáles se quedaron en la particular del Rey de España, o Real Biblioteca. Frecuentemente damos con alguno de estos, distinguiéndolos bien por las antiguas signaturas de la librería de origen; pero si este dato no fuese suficiente, en las guardas de algún que otro libro consta su procedencia de modo indubitable. Puede servir de ejemplo un ejemplar De Locis Theologicis... por MELCHOR CANO, Salamanticae 1569., que lleva manuscrito: "De la librería del Excmo. Sr. Marques de Manzera Malpica, Pobar, Duque de Medina de Rioseco en Vall.d Sal. 3ª Est. 9. Cax. 5''.
Ya en el último párrafo de la página CLVIII de esta Introducción citamos datos relativos al probable comienzo de la formación la Real Biblioteca del importante fondo de Mss. D. TOMÁS ZARAGOZA dice, que "son en su mayor parte procedentes de los Colegios mayores 64 cuando su extinción; de las colecciones de D. Juan Bautista Muñoz, y D. Miguel de Manuel, con algunos otros de las mendonadas bibliotecas'' 65. Las de Mansilla, Deán de Teruel, Conde de Gondomar, Secretaría de Gracia y Justicia de Indias, y las del Oidor Bruna. "Tan recientemente como en el año de 1807, mando Carlos IV se llevasen a su librería particular del palacio de Madrid todos los manuscritos de los establecimientos públicos del reino; y en efecto los de Alcalá estaban ya encajonados para enviarlos, y el no ir fue por una representación mía en que pedí y obtuve una dilación hasta concluir un trabajo en que a la sazón estaba empeñado, por encargo de su confesor el Abad de San Ildefonso Don Félix Amat, Arzobispo de Palmira,66 el cual trabajo, que había de imprimirse de orden y de cuenta del Rey, quedó suspendido con motivo de la entrada de los franceses en la Península''. 67
Por Real orden de 20 de Febrero de 1807 se dispuso que pasen a la biblioteca particular de S. M., quedando de ello relación, cuantas obras se encontraban en la Secretaría de Gracia y Justicia, más los Mss. de Ayala, Areche, Zamora y demás que se encontraban útiles con toda la Colección de Muñoz. En 16 de Julio del mismo año, se cumplimentó este servicio por D. Juan Crisóstomo Ramírez Alamanzón, Bibliotecario Mayor-Honorario, comisionado al efecto, quien da cuenta al Arzobispo Abad del ingreso en la biblioteca particular de S. M. de "los libros de entradas de los Colegios Mayores en que estaban las de Santo Tomás de Villanueva, San Juan de Sahagun y Santo Toribio; las Sinodales vigentes en las respectivas Diócesis; buen numero de libros del Conde de Gondomar; Diccionarios y Gramáticas de las lenguas habladas en todos los dominios de S. M.; la Biblia Regia de Arias Montano, cuya encuadernación se suspendió por haber otro ejemplar en la Biblioteca de S. M. y un tomo de Índice que va formando, como muestra de la obra de la que tiene ya redactados 4''. Es éste, pues, el primer intento, a lo que parece, de Catálogo general de aquélla. No ha llegado a nuestras manos.
Son muy precisas y de verdadero interés las noticias referentes al ingreso de los libros que adquirió el Rey entre los relictos por D. Francisco Bruna, Ministro que fue de la Audiencia de Sevilla. En 28 de Junio de 1807, se enviaron al Sr. Abad, Bibliotecario, catorce cuadernos donde estaba inventariada la librería del dicho Oidor, para que viese si en ella había cosa digna de adquirir para la de Cámara de S. M. En 19 de Agosto siguiente, se dispone de Real orden la adquisición de los libros del Sr. Bruna, en vista del examen que ha hecho de esta biblioteca D. Juan Ramírez Alamanzón. Con el informe original de éste, que obra en el expediente de referencia, en el Archivo general de la Real Casa y Patrimonio, se conserva relación de los libros comprados, que fueron bastantes y buenos, y cuyo valor calculaba Alamanzón que no llegaría a 400 ducados. En 13 de Septiembre de 1807, el Sor. Abad-Bibliotecario participa al Marqués Caballero la adquisición y su importe, 3.522 reales satisfechos del fondo del Archivo general de Indias. Podemos citar, como muestra, De Civitate Deí, Venetis apud Nicolaum Jenson 1475. BRANT... Navís stultifera... 1498: un ejemplar bien encuadernado del ROCHA... Geometría y traza perteneciente al oficio de sastres.. . Valencia,... Mey 1618 68 y en Mss. obras de Vázquez Siruela y de Franco.
Dice también el Abad que Alamanzón lleva muy adelantado el índice de la biblioteca de Gondomar, y que va a emprender el de los Mss. de la librería del Rey. Nada menos que D. Juan Agustín Cean Bermúdez fue el comisionado para hacerse cargo de los libros de Bruna, y por ser interesante el contenido del oficio en que da cuenta al Marqués Caballero del desempeño del encargo, merece que lo copiemos a la letra. Dice así: "Excmo. Sr.:= Tengo ya en mi poder todos los libros que el Rey, nuestro Señor, ha .elegido para su librería particular de la del difunto Sr. Bruna, conforme a las notas que V. B. se ha servido acompañarme con la Real orden de 13 del corriente. Están acomodados en tres cajones, forrados con encerrado'' [sic], "y solo falta proporción de arriero o carromatero para remitirlos, pues en el día no la hay y se esta buscando: Lo participo a V. E. para su inteligencia, y para que se sirva ponerlo en noticia de S. M. si lo tuviere por conveniente. Nuestro Señor guarde a V. E. muchos años. Sevilla 24 de Octubre de 1807.= Excmo. Sr. Juan Agustín Cean Bermudez''.=
En oficio de 1º de Febrero de 1808, D. Juan Crisóstomo Ramírez Alamanzón da cuenta al Arzobispo Abad de San Ildefonso de que ha formado índices de los libros de Bruna, de papeles mss sobre Cortes del Reino "y de las insignias, emblemas o enseñas de los impresores españoles, y de las cifras que usaban en sus ediciones. Punto conocido y tratado por los extranjeros y nuevo para los nacionales''. "De los libros de Bruna'', añade "y de los que vinieron de Valladolid, he formado una colección de Cortes impresas`''...
Estos índices se aprobaron por Real orden de 8 de Febrero de 1808, y por otra del 22 de los mismos el "modelo de un sello en hueco con las armas de S. M. y con las letras de "Librería de Cámara del Rey Nuestro Señor y el año de 1808 en números para estamparlo con humo en las hojas primeras y otras de los libros de esta librería''. No hemos visto ni aquellos ni éste, que tal vez no llegó a emplearse por fallecer el Monarca poco tiempo después de haberse hecho. La librería de Carlos IV se distingue bien por el superlibris, en oro, sobre el lomo de las encuadernaciones; marca que reproducimos en facsímil, en las láminas que van al final de esta parte histórica de la Introducción. Allí pueden verse también los sellos que a cada paso se citan en este Catálogo de la Real biblioteca particular de S. M. D. Alfonso XIII, y que distinguen las librerías del Infante Don Antonio Pascual, hermano de Carlos IV (1755-1817), casado con su sobrina carnal Doña María Amelia; palma y laurel formando un círculo, arriba corona ducal y en el centro S. D. S. Y. D. A. (soy del Sr. Infante D. Antonio.) 69: De los Infantes Fernando, Carlos Antonio. Iniciales enlazadas, F. C. A., bajo corona real, y al rededor la leyenda "Proprieté des trois'', que corresponden al que luego fue Fernando VII, al primer pretendiente y al Infante Don Antonio, antes citado: otro a éste, a Don Pascual, Don Fernando y Don Carlos; círculo formado con palmas y laurel, bajo corona real; dentro de aquél las iniciales P. F. C., de suerte que estos exlibris, al parecer, de cinco personajes, en realidad corresponden solamente a tres.
En el Índice de Manuscritos de la Real Biblioteca, se conserva la siguiente papeleta antigua de un tomo, que también existe en ella: "Catalogo de los libros que tenían en Francia el Sr. Rey Don Fernando VII, su Tío el Infante Don Antonio Pascual, y su hermano''... [de aquel] "el Infante Don Carlos. Aunque por fuera dice solamente Catalogue, lo infiero por los sellos que hay al principio, el uno que dice P. F. C., es decir, Pascual, Fernando, Carlos, y el otro, al rededor del cual se lee: Proprieté des trois. 1 vol. 4º apaisado, media pta''. "Los sellos'', son los Exlibris que hemos descrito, y que damos reproducidos fielmente al fin de esta parte histórica de nuestra Introducción. No tenemos datos suficientes para aceptar desde luego, ni negar fundamento a la anterior redacción del autor de la papeleta relativa a la propiedad de los libros catalogados en dicho volumen. Muy importantes debieron de ser las bibliotecas de estos Infantes, que enriquecieron después la del Congreso de los Diputados, según refiere GALLARDO: hablando de los fondos que la formaron primeramente, dice así: "La Biblioteca que fue de D. Carlos Maria de Borbón, la cual el Gobierno, estimando que no podría dársela mejor destino que aplicarla como propiedad nacional a la Biblioteca Nacional de Cortes, se la ofreció al Congreso, y el Congreso se sirvió aceptarla. Es librería escogidísima y copiosa en libros provechosos, usuales y raros; consta de mas de 11 mil volúmenes, entre ellos muchos de la flor de las bibliotecas del sabio INFANTE D. GABRIEL y del bondadoso INFANTE D. ANTONIO que se la incorporaron por la mayor parte''. 70.
También tuvieron bibliotecas particulares las Infantas, hijas de Carlos IV, Doña Carolina Joaquina, que casó en 1790 con Juan VI de Portugal; Doña María Amelia, mujer de su tío Don Antonio Pascual, en 1795; Doña María Luisa Josefina, que en el mismo año contrajo matrimonio con el Rey de Etruria, y Doña María Isabel, que en 1802 lo efectuó con Francisco I de Nápoles, y en 1839 con el Conde de Balzo. Prueba, al parecer indubitable de nuestra afirmación, es un tomo Ms., encuadernado en antigua pasta valenciana, cuyo texto, en sus caracteres intrínsecos y extrínsecos, difiere poco de los catálogos antes reseñados, y que contiene: 1º "Relación de los Libros que se han separado (de los cuales no quedan ejemplares) de la Librería de las SSmas. SSras. Infantas''. 2º Otra... "(de los cuales quedan ejemplares)''. 3º "Lista de los Libros duplicados que se han sacado de la Librería privada del Rey N. S. para la Princesa de Nápoles''. ¿Será esta Señora la hija del Rey de Nápoles, Francisco I, que casó con el Infante Don Francisco de Paula? 4º "Relación de las Obras faltas de los Libros que se han separado (de los cuales no quedan ejemplares) de la Librería de las SSmas. SSras. Infantas'', y 5º "Relación''... (de los cuales quedan ejemplares)''.
DON MANUEL OSSORIO y BERNARD, en su artículo "La imprenta real en el siglo XVIII''71, hablando de la necesidad de establecer en ella un obrador de fundición de tipos impresos, dice: "Existía un taller de esta clase en la Real Biblioteca, establecido por cuenta de la misma con el objeto de promover el arte de abrir punzones y matrices para la fundición de letras de imprenta, y S. M. se sirvió resolver, por órdenes comunicadas por el Duque de Alcudia en 17 de Octubre de 1793, que aquella oficina se agregase a la Imprenta Real, siempre que ésta pagara los 299.330 reales vellón en que fueron apreciados todos sus instrumentos, utensilios y enseres. La Imprenta celebró un contrato con la Biblioteca, por el que se obligó a pagar dicha suma en plazos de 50.000 reales anuales, bien en efectivo o en el valor de las impresiones que mandase hacer la Biblioteca. A los cuatro años la deuda estaba extinguida, y la Imprenta Real era dueña de su fundición, como lo había sido de su edificio, sin el menor desembolso de parte del Erario. Pagó además la Imprenta, facilitando la liquidación, 25 arrobas de plomo, que a 25 reales una (a que por gracia especial lo facilitaba S. M.), hacen 625 reales; 53 arrobas de metal, fortalecido con régulo, a 60 reales una, que hacen 3.228; una fundición atanasia de 50 arrobas y 16 libras, importante 6.988 reales, y otra de lectura gorda, encargada por D. Gabriel Sancha, que importaba 3.168. También abonó a la Biblioteca 4.850 reales que adeudaban los operarios, y que iban pagando con su trabajo, por anticipos hechos a los mismos''.
Claro está que la anterior noticia debe de relacionarse extraordinariamente con la famosa Imprenta del Norte, de la que salió, entre otros varios libros, admirablemente estampados, la lujosa Semana Santa (1815), en seis volúmenes en 4º mayor. 72. Según noticia que debemos a DON MARCELINO MENÉNDEZ y PELAYO, regentaba esta real oficina tipográfica el de la de Ibarra, Don Juan José Sigüenza y Vera, autor del Mecanismo del arte de la Imprenta para facilidad de los operarios que le ejerzan. Madrid. 1811. Con grabados, estados, etc.
El Monarca solía costear otras impresiones como, por ejemplo, El rayo, poema español con notas eruditas para su ilustración, obra del jesuita P. ANTONIO PINAZO 73.
De todo lo expuesto se desprende, como fruta madura del árbol, que en el reinado de Carlos IV hay que buscar el verdadero y definitivo establecimiento en grande, así por el número de volúmenes y calidad de éstos, como por el ingreso del nuevo fondo de Mss., de la actual biblioteca patrimonial de los Monarcas españoles. Y que en esta época, dan principio los trabajos de catalogación de sus fondos, ya con cierto espíritu científico o bibliográfico, dejando de ser listas redactadas, con más buena intención que acierto, por un servidor modesto, o inventarios notariales extendidos con fines económicos, formando parte de testamentarías. Si se recorren los hermosos salones de la Real Biblioteca, sobre todo el 2º, exclusivo de manuscritos, el 8º y el 9º, las obras de diaria consulta y los incunables y raros, es sumamente fácil ver enseguida, sobre las lomeras, de pasta española modestísima, el sencillo superlibris de C. IV.
RealBib 2007-08-07