Ninguna noticia importante documentada hemos encontrado relativa a la fundación de este riquísimo establecimiento literario, ni a la calidad e importancia de los fondos manuscritos e impresos con que nació.
En la exposición que dejamos citada al final de las noticias correspondientes a Carlos II, se dice: "Y habiendo resuelto, la Junta, que no se Inventariase la Biblioteca pública y sí la particular, de Palacio, he practicado para esto las correspondientes Diligencias; y por carta de el Conde de El Montijo, Mayordomo mayor de la Reina viuda Nra. señora, su fha. en S.n Ildefonso 18 de Octubre 1747, consta que la Biblioteca particular de el Real Palacio, que se pasó con R.l orn. desde el Retiro a el de los Afligidos, es propia de la Reina viuda Nra. Señora por cuya Razón todos o los mas de los Libros tienen sus R.s Armas''. No hemos podido puntualizar hasta la fecha este último extremo 32.
El bibliotecario D. Tomás Zaragoza, a quien se encomendó la redacción de la Memoria que dejamos mentada al hablar de la Biblioteca Nacional, cumplió el encargo por brevis et breve, en estos términos: "En el reinado del Señor Don Felipe V por los años de 1714 tuvo su principio...'' "... formándose desde aquella época con el ingreso sucesivo de la del Conde de Mansilla, la del Dean de Teruel, la del Conde de Gondomar, llamada del Sol de Valladolid, la de la Secretaría de Gracia y Justicia, de Indias, de varios libros de la testamentaría de un Oidor de Sevilla llamado Bruna, de muchos que trajo el difunto Señor Rey de Valencey, y de algunos regalados y comprados durante su reinado''.
En el Archivo General de la Real Casa y Patrimonio, no hemos visto papel alguno que se refiera a la incorporación de la Biblioteca que fue del Conde de Mansilla, y que en todo o en parte ingresó en la particular de S. M., no sabemos cómo ni cuándo. Lo que sí puede asegurarse es que fue y es importante, a juzgar por los muchos y buenos libros que se conservan en esta Real con el exlibris de aquella, que damos reproducido al final de las presentes notas históricas, primera parte de esta Introducción. Varias investigaciones particulares hemos practicado, sin éxito favorable, a propósito de la librería de Mansilla, en Segovia y en Madrid 33.
También hemos procurado inquirir algo con respecto a la biblioteca del Deán de Teruel, poniendo a contribución la buena amistad con que nos favorecía D. DOMINGO GASCÓN, enciclopedia viviente que fue de aquella provincia aragonesa.
En 24 de Julio de 1903 nos escribía D. Domingo: "El Señor Marqués de Lema me ha preguntado esta mañana, en nombre de Vd., quién puede ser un Señor Dean de la Catedral de Teruel, que allá por el siglo XVIII tuvo copiosa y rica biblioteca. Para mí no fue otro que el Sr. D. Francisco Antonio Campillo Tarin y Alaestante, vicario gral. y Gobernador eclesiástico, siendo obispo D. Francisco Pérez de Prado y Cuesta, Inquisidor General por los años de 1747 a 1755. La biblioteca del Dean Campillo y Tarin debió ser muy notable. Ignoro el destino que tuvieron la mayoría de aquellos libros. Hará unos treinta años vinieron a la Corté restos de tan rica librería traídos en talegos por un descendiente de la linajuda familia de los Campillos y fueron a parar a la librería de Rico (travesía del Arenal). Allí pude yo adquirir algún ejemplar de inestimable valor.
"El Señor Campillo y Tarin fue hombre de muchas letras. Cuando en 1755 murió su Señor Obispo Prado, le dedicó una Elegía y otros muchos versos en latín que originales conservo yo.
"El Obispo Prado residía de ordinario en Madrid en razón de su elevado cargo de Inquisidor General y por este motivo el gobierno eclesiástico del Señor Campillo y Tarin fue para él de mucho trabajo y en razón de sus méritos personales lo fue también de mucho lucimiento. Conservaba cuidadosamente todos sus trabajos episcopales que los hacia imprimir y encuadernar. Yo poseo alguno de estos tomos que llevan por portada el escudo heráldico de los Campillos en excelente grabado"...
"En la "Miscelanea Turolense'' podrá Vd. ver citado más de una vez al ilustrado Dean"...
En 9 de Diciembre de 1906 volvía a escribirme el señor Gascón: "Respecto del "Dean de Teruel'' estoy haciendo nuevas investigaciones y confío en poder encontrar su nombre. No debe ser Campillo y Tarín, pues la hermosa librería de éste fue mal vendida por un sobrino suyo hará unos treinta años. Yo tengo de ella libros notables''.
Aplazamos por entonces preguntar a D. Domingo por la aparente contradicción de sus noticias, en lo que respecta a la circunstancia de la venta del total, o del resto de la librería del "Dean de Teruel'' en la tienda de Rico, por los años de mil ochocientos setenta y tantos. No parece de fuerza el argumento contenido en el último párrafo de la carta del SR. GASCÓN, que acabamos de copiar, para desechar de plano la suposición de que bien pudo la Real Casa adquirir parte de los libros de Campillo, años antes de que su sobrino vendiese el resto, como el mismo cronista de Teruel nos decía en su primera carta. Seis días después nos facilitó una nota con los nombres de los siete señores Deanes de aquella Iglesia Catedral 34. "A mi juicio'', añadía al pie de su epístola, "el mayor número de probabilidades está a favor del 10º Dean D. Miguel Ibáñez de Bernabé. También fueron de gran ilustración el 6º D. Tomás Antonio Martínez y el 8º, D José Dolz de Espejo''.
Desgraciadamente, el SR. D. DOMINGO GASCÓN no llegó, como me ofrecía en esta última carta, "a continuar sus averiguaciones'', por sorprenderle la muerte, y nosotros nada más podemos decir por ahora, sino que en la Real Biblioteca no hemos tropezado con un sólo volumen que contenga traza de haber pertenecido al "Dean de Teruel''.
Don Tomás Zaragoza 35 no dice palabra relativa a otro importante fondo incorporado a las Bibliotecas particulares de Felipe V o de Carlos III -no podemos precisarlo- y que se distingue por el exlibris de D. Gregorio Mayáns y Siscar... "nombrado bibliotecario de Felipe V en 1733 y que renunció el empleo al cabo de algunos años (1740) para retirarse a su pueblo natal'' 36. Según el Jefe de la dependencia, en el Archivo General de la Real Casa y Patrimonio, "no aparece documento por el que resulte que Mayáns desempeñase cargo alguno en la Real Casa''; y el Sr. Castellanos 37 le mienta sólo en la lista de "señores bibliotecarios de plantilla que se han distinguido por sus obras''. Como el del Conde de Mansilla, damos, al fin, en la lámina correspondiente, el exlibris de Mayáns, que se encuentra citado a cada paso en el Catálogo que sigue a esta Introducción. A más del exlibris, algunas obras, entre las de D. Gregorio, llevan la indicación manuscrita: "Ex Biblioteca Majanciana''. Sirva de muestra el ejemplar del precioso libro de Alfonso de Palencia, Batalla campal de los perros y lobos 38. El incremento importantísimo que la Biblioteca Patrimonial tuvo con la adquisición de la famosa librería del primer Conde de Gondomar, pertenece al reinado de Carlos IV. Allí trataremos de ella, así como también hemos de ocupamos en los correspondientes reinados, de los fondos ingresados de la Secretaría de Gracia y Justicia de Indias, de los del Oidor sevillano, Bruna, "y de los muchos libros que Don Fernando VII. trajo de Valencey'', y llevó allí.
RealBib 2007-08-07